viernes, 20 de julio de 2018

LOS MAGOS DE ORIENTE TAMPOCO LLEGAN EL 24 DE JULIO A PRISIONES


Recientemente una parte de las organizaciones sindicales que operan en el ámbito de Instituciones Penitenciarias se han reunido con el Ministro del Interior, Grande-Marlaska, dentro de las reuniones que desde el nuevo equipo Ministerial se están efectuando con las diferentes organizaciones de todos los departamentos del Ministerio

Lo que era, y fue, un encuentro de carácter protocolario y buenas formas (se echaban de menos ante las ultramontanas de la anterior Administración) dentro de las relaciones laborales ante un cambio de equipo de gestores, para ciertos sectores del colectivo laboral penitenciario se aprovecho para presentarlo como un hito en el camino a conseguir las reivindicaciones y  por las que nos hemos movilizado y, otras por las que no nos hemos movilizado y que presentan como objetivos de máximos inexcusables

Es a actuación no es en absoluto nada inocente o fruto del infantilismo y falta de contacto con la realidad de las relaciones laborales que se puedan padecer entre nosotros, al contrario, responde a una estrategia de extender la frustración y el desarraigo hacia lo sindical entre las plantillas, se generan expectativas, emocionales, utópicas, maximalistas, sin ningún criterio económico, político o técnico que obviamente no van a tener la respuesta a les demanda generada artificialmente y permitirá otra nueva campaña anti-sindical, anti-institucional y anti-sistema de un populismo de extremistas de derecha.

De los que se conoce, mas allá de la propaganda que cada organización sindical pone en sus comunicaciones, de la reunión con el Ministro, hay bastantes claroscuros, como no podía esperarse de otro modo.

Parece ser que tienen conciencia de que sin personal penitenciario no puede haber servicio público en prisiones y que tampoco puede haber cumplimiento del mandato Constitucional de la reinserción, por lo que es de esperar un esfuerzo en ese campo del empleo público (un sindicato se atrevió a poner una cifra, y evidencio su ridículo al subirla por encima la Administración el planteamiento), que seguramente no alcance, de un primer impulso el déficit estructural existente (3400 plazas) y que esperemos afronte con seriedad abordar la perspectiva de una salida masiva de personal en los próximos años por la vía de jubilaciones.

En cuanto a la organización y la estructura para llevar a cabo su proyecto de modelo penitenciario se muestran claramente conservadores, pocos cambios y muy despacio, ajustes estéticos, como el de la Inspección Penitenciaria cambiando su nombre, pero poco más. Realmente frustrante cuando hay direcciones que además de reinos de Taifas, son paradigmas de la negligencia y del más puro estilo de tiranía oriental en las relaciones laborales.

En la cuestión que más nos ocupa y preocupa a todas, la retributiva, el corsé está demasiado apretado por la coyuntura, interna, externa y de relaciones interministeriales, eso sí buenas palabras de reconocimiento y buena voluntad se manifestaron, pero claro conceptos como mejora, son demasiado etéreos y volátiles como para configurar un punto de optimismo racional. En ese sentido parece una buena iniciativa la de la Plataforma de Acaip, CCO y UGT de pedir que el 24 se les haga una contrapropuesta valorada económicamente a la que ellos han realizado. Toca esperar a conocer los márgenes presupuestarios en esta materia, que obviamente estará condicionada a los presupuestos de 2019, pero que es más que probable que no colme las expectativas ni de unos, ni de los otros, pero fundamentalmente de nosotras.

Como no puede ser de otro modo en el marco legal de negociación colectiva sustentado sobre la interlocución entre las partes sobre la base de la representatividad, el papel de las organizaciones sindicales es esencial.

La mayoría sindical, articulada en torno a la plataforma de CCOO, UGT y ACAIP han presentado una propuesta de negociación bastante sólida, en principio por dar respuesta a demandas para TODO EL COLECTIVO y por otra parte además de las líneas argumentales, por tener un sostén técnico muy elaborado. En su contra constan el hecho de que significa abordar un cambio conceptual del modelo retributivo en Instituciones Penitenciaras, objetivando lo que es común, y señalando lo que es particular, es decir igualar retributivamente cada categoría laboral, con independencia de la geografía donde se desempeñe, además de ser una opción moral y sindical virtuosa, ayudaría a eliminar ayudaría a eliminar la división del colectivo  y a evitar que se articulen más corporativismos internos artificialmente creando capas elitistas sin funcionalidad real diferenciada.  Donde generara las reticencias de la administración es en abordar los elementos diferenciadores de la actividad de esa categoría, lo primero por las dificultades de fijar los mismos, País Vasco, carga de trabajo, peligrosidad, riesgos, aislamiento geográfico, distancias, ectra. Siempre serán campos de batalla del sí o no, pero parece una apuesta atrevida y digna de ser discutida sin ruido de fondo.


El otro actor con capacidad de intervención en las mesas de negociación es Csif, esta organización mantiene una actuación sindical con el objetivo electoral del próximo año muy marcado en lo que hace. Ello explica que, tras incluir propuestas suyas en el acuerdo de la plataforma sindical, se bajara en marcha para abrazarse a la equiparación con Cataluña, luego con las autonomías y ahora con un referéndum.

Csif en IIPP es una organización que se viene caracterizando por presionar para incluir sus postulados, para posteriormente no firmar lo que ha construido con los demás, salvo su firma del protocolo contra Agresiones, son escasas las firmas de Csif a algo en Instituciones Penitenciarias.

Su propuesta de equiparación con Cataluña, es tan legítima como cualquier otra, además es más simple de explicar, no hay que documentar nada, simplemente manifestar que “yo quiero lo mismo que el de la mesa de al lado”, pero siendo cierto eso, no es menos cierto que tiene dudas algo más que razonables en su propuesta y a las que no puede responder con la ambigüedad y tópicos de consignas vacías como lo viene haciendo.

Tiene que explicar con todo lujo de detalles como afecta su propuesta a TODO EL PERSONAL DE PRISIONES, para que cada cual nos conformemos nuestra opinión desde la realidad. Es decir, tiene que decir con que personal de Cartaluña y como equipara al PERSONAL LABORAL, el personal laboral parece que es algo que Csif está dispuesto a sacrificar en la negociación. Lo mismo debe de hacer con el PERSONAL DE OFICINAS, e igualmente con los SANITARIOS, son elementos que debe esclarecer y que no puede mantener ocultos por estrategia electoral, porque todo este personal se merece el respeto de saber la verdad.

Partiendo de la idea de que ambas propuestas son igual de legítimas, es necesario que las dos no tienen igual valor negociador, insistir de nuevo que nuestro modelo de relaciones laborales se basa en criterios de representatividad de los agentes que negocian los acuerdos. Esa y ninguna otra es la legalidad vigente.

Csif se pasó al bando de la minoría cuando abandono voluntariamente el acuerdo del 11E, y tiene todo el derecho, pero no puede confundir a las plantillas, con el intento de ocultar que está en minoría con un pretendido referéndum vinculante entre las mismas, ese no es el marco legal existente, ellos pueden consultar a sus afiliados, a las plantillas para que opinen sobre lo que quieran, pero no pueden determinar la mesa de negociación con ningún referéndum, pues la mesa de negociación se articula con los criterios de la legalidad vigente, a los que son ajenos los referéndums para determinar la negociación de una mesa. Así lo hizo Csif, cuando firmo el protocolo de agresiones en la mesa de la Age, amparándose en contar con el apoyo de la mayoría de la mesa.

La MAYORIA SINDICAL lo es en función de la legalidad vigente, no en función de una proclama propagandística electoral, porque la representatividad reconocida desde la ultimas elecciones sindicales así lo dice y por ello es seguro que desde el Ministerio no se va a iniciar ningún movimiento que altere esa legalidad, y negociara de buena fe con la mayoría de la parte social y con su propuesta sobre la mesa, que es la que concita más apoyos. Con la participación de quienes no la comparten dentro de esa parte social, como no puede ser de otro modo.

Csif en su acelerón de campaña electoral probablemente se haya pasado de frenada y abandonar la mayoría le aísla a la hora de introducir propuestas, máxime con las políticas de hostigamiento y confrontación con esa mayoría sindical, su acercamiento hacia sectores más radicalizados y extremistas hace que dejen un hueco grande entre la centralidad y racionalidad mayoritaria en el colectivo, que no entiende por ejemplo que después de todo lo que ha pasado se pida el mantenimiento de directores y gestores de la sgip como punto central de sus demandas, le acabara pasando factura, como paso con el protocolo que protege a los mandos y no a los funcionarios.

Finalmente, de los datos que se han ido desgranando, parece ser que el 24 no hay que esperar especiales propuestas y que los tiempos de negociación que se manejan desde el Ministerio están orientados a acotar los espacios de negociación con el pretexto del parón vacacional y así poder forzar un punto de encuentro con poco tiempo para la respuesta, a una propuesta que tratará de parapetarse detrás de una buena oferta de empleo, pero que será manifiestamente insatisfactoria retributivamente.

De confirmarse esa hipótesis, lo razonable es que tanto la Mayoría Sindical como Csif avancen a las plantillas que movilizaciones y respuestas van a dar, partimos de la idea que no hemos abandonado nuestras demandas, que no tenemos agredidos, lesionados, detenidos para una respuesta de mínimos.

Estaría bien tratar de abandonar extremismos y tender puentes de encuentro entre los sindicatos, incluyendo, porque no, a los que no tienen la representatividad para negociar, aunque sean de mínimos, pero tampoco hay que dramatizar el asunto, hay una mayoría suficiente para negociar y sobre eso hay que hacer la pedagogía, intensificar la participación del colectivo y cohesionarnos para defender nuestras reivindicaciones.

Definitivamente cabe concluir que los Magos de Oriente no llegaran el 24 de Julio a prisiones, la magia la deberemos de poner el colectivo, con más presión, más rigor, y más cohesión reivindicativa y de movilización.

Porque no avanzar, siempre es retroceder, hay que dar pasos, aunque nos parezcan cortos

miércoles, 20 de junio de 2018

FILIBUSTERISMO SINDICAL EN PRISIONES


El personal penitenciario somos un colectivo muy receptivo a las soflamas vacías, las consignas terapéuticas y el postureo sindical, nos ahorran esfuerzo y compromisos reales, por ello no debe de sorprender que la actividad sindical se centre más en la propaganda que en el logro y defensa de mejores condiciones laborales.

Llevamos meses sumergidos en el lodazal de la propaganda que acalla cualquier posibilidad de reivindicación sostenida en la presión y la negociación seria. La política de notas, selfies, twits y demás arte del quedarse quieto y que se parezca que todo se mueve, nos ha conducido a la misma situación que llevamos padeciendo durante muchos años, el inmovilismo y la degradación de las prisiones, que por otra parte seguro que a alguien favorecerá.

Todo esto lo tenemos interiorizado cada una y uno de nosotros y lo normalizamos, a cambio de algún exabrupto a nuestro compi delegado sindical (que por cierto es el menos responsable de lo que pasa) y también rajamos endemoniados a los mismos sindicatos que pronto volveremos a votar para que todo siga igual, es este teatrillo penitenciario que nos deja cada día más pauperizadas.

Pero sin lugar a dudas lo que ha sido de record en teoría manipulativa y postureo sindical es todo lo relacionado con el hasta ahora sindicato del Gobierno al que acompaña a la oposición, quedando en minoría en las mesas de negociación por su sectarismo y confrontación con las otras organizaciones sindicales.

Coordinado con los responsables políticos de las prisiones inician un “encierro” en la secretaria general, encierro que su máximo responsable abandona para reunirse con las otras organizaciones sindicales y decirles que o se unen a ellos o que seguirá la ruptura sindical.

Es un encierro donde fieles a los principios de la propaganda nos inundan en redes con fotos de los sufridos que son tras días y días de duro aislamiento. Lo que no dicen estas fotos es que entran y salen cuando les da la gana, el resto de sindicalistas solo pueden hacerlo si van a una reunión concreta. Tampoco dicen que unos se van y otros vienen. Lo que nos lleva a como puede ser en un encierro esta situación, los encierros de verdad, la gente se queda sin poder salir, y hacen todo en el lugar del encierro hasta que los echan. Es decir, estamos en un enceramiento para mayor lustre de los cesados dirigentes de prisiones, que en ante un encierro de verdad.
En su fidelidad de romper cualquier posibilidad de avance de condiciones laborales, tienen una acreditada tradición de hablar y perder mucho y no firmar nunca nada, utilizan el encierro para “seducir” al nuevo responsable y que les firme un papel del sindicato (el primer gestor de la historia que firma cosas en papeles de sindicato…) de qué va a montar un grupo de trabajo para hablar de retribuciones. Es decir, proponen lo mismo que se acordó ya en la mesa anterior, para seguir haciendo política de partido, mareando la perdiz y que otro año más nos volvamos a quedar sin mejoras laborales.
Y el otro acto escatológico con el que nos han obsequiado es el de manosear hasta la apropiación de la demanda del colectivo penitenciario de reconocimiento de condición de agente de autoridad, propuesto por el PP y apoyado por PSOE y Cs para tratar de ocultar que nos dejaron sin acabar con la brecha salarial, en otra votación contra el personal penitenciario en el Senado.

 El sindicato del partido condenado, se apropia sin pudor y con descaro del trabajo realizado por otras organizaciones sindicales durante años y se pone una medalla de oro y brillantes, también para ocultar su traición al colectivo penitenciario, la firma del indecente protocolo contra agresiones (PEAFA) que como no podía ser de otro modo protege a los mando y responsables de la situación y criminaliza a las víctimas, las trabajadoras penitenciarias, que son a las que nos parten la cara y nos persiguen con él

Ser un sindicato a las órdenes de un partido tiene consecuencias, en este caso es la de hacer el ridículo, proponiendo la apertura de negociaciones, de OEP, sintonizados con el partido y olvidando que la semana pasada ellos mismos se negaron a atender esas reivindicaciones cuando tenían el poder de hacerlo.


Es obvio que todo es filibusterismo sindical buscando arañar votos en una campaña electoral que será larga, sórdida y sobre todo estéril para los intereses de mejoras del colectivo penitenciario que seguiremos perdiendo derechos laborales mientras seguimos votando los mismo y a los mismos que nos engañan una y otra vez.

Pero ya se sabe, somos así, y nos gusta. Todas y todos somos responsables

domingo, 15 de abril de 2018

LA GÜIJA PENITENCIARIA



Empezamos este año las gentes que laboramos en las prisiones con elevadas dosis de serotonina corriendo por nuestras venas, las viejas confrontaciones de familia entre CSIF y ACAIP, quedaban suspendidas temporalmente para abrir una ventana con la que regar sindicalmente los agrietados y secos campos laborales penitenciarios.

La mediación de UGT y CCOO logro el fruto de sentarse a la mesa los cuatro juntos, mirarse a los ojos y acordar un programa de mínimos para pelear por mejoras para todo el personal de las prisiones, acabar con la brecha salarial dentro la SGIP, habilitación como Técnico Superior del Grupo B al personal del C1 y una subida de niveles



Era de mínimos porque ampliar las demandas, además de reducir las ya menguadas fuerzas movilizadoras de las plantillas sin duda haría saltar el inestable equilibrio logrado, aun así se echó en falta alguna autocritica de quienes avalaron el pernicioso “protocolo contra agresiones” o alguna mención a pelear que al menos las tres mil doscientas plazas vacantes presupuestas se cubran para salvar el servicio público de prisiones, sin olvidar, entre otras reivindicaciones más,  la formación tan indispensable en tiempos de masters exprés.

Aun con esa escuálida geografía reivindicativa se pario el acuerdo de 11 de Enero, que a muchas de nosotras nos llenó de esperanza e ilusión tras tantos años guardando silencio, calladas ante tanto atropello en los centros. La esperanza que algo se podía mover para remover ese estado antinatural del mundo del trabajo en las prisiones, una ya no tiene edad para la candidez y sabe diferenciar entre la propaganda de lo virtual y lo posible de la realidad, pero movilizarse, defender derechos y recuperar espacios de dignidad laboral ya me parece un avance, que si se logra aderezar con mejoras laborales condimenta mejor.

La realidad siempre ávida de devorar los sueños de la esperanza y la ilusión, no tuvo reparo en acabar demasiado pronto con los míos.

CSIF antes de la primera actuación potente acordada, la manifestación estatal el 24 de febrero en Madrid; rompe lo que firmó y presenta su propia campaña, en línea con lo defendido desde Moncloa de culpar el Constitucional Estado de las Autonomías de los males laborales, la equiparación con Cataluña.



Esta actuación evidencia, en primer lugar, un burdo intento de debilitar la manifestación programada, y en segundo lugar ir sembrando la división y la confrontación dentro de  las plantillas con el fin de abonar su pasividad ante futuras respuestas para exigir la negociación de las reivindicaciones acordadas.

La manifestación del 24 de Febrero convocada por ACAIP, CCOO y UGT permitiendo a CSIF encabezarla, en otro intento de restablecer el acuerdo firmado, es un punto histórico en los procesos de movilización  realizados en Instituciones Penitenciarias, con el mayor nivel de participación.
A pesar de que las reivindicaciones se expresaron masivamente por las calles de Madrid en defensa del acuerdo del 11 de Enero con la presencia de todos sus firmantes, la estrategia de la división se profundizo en las fechas siguientes a la misma.



Se da la paradoja de quienes dicen defender mayor contundencia en las actuaciones reivindicativas, desaparecen cuando estos actos se materializan, como sucedió en el Dueso y en Alhaurín, donde los paros del personal no contaron con la presencia ni de CSIF, ni de APFP, y tampoco la asociación FPU

La estrategia de la división y de debilitamiento del colectivo penitenciario se manifiesta  en toda su crudeza en la reunión del 3 de Abril con el Secretario General de Instituciones Penitenciarias, donde se materializa formalmente la toma de posición de la Administración respecto a nuestras demandas.

En esa reunión, por un lado CSIF veta la presencia de ACAIP en cualquier tipo de reunión para negociar las reivindicaciones y al mismo tiempo el Sr. Yuste hace una encendida defensa de la propuesta de equiparación con Cataluña presentada por CSIF. La alianza CSIF con la Administración quedaba sellada.

Establecidos los hilos que mecerán la cuna del paciente personal penitenciario, no queda más remedio que continuar con la simulación, en tiempo real y en diferido, los sectores sindicales controlados por CSIF y el Sr. Yuste realizan una sesión literaria en los locales sindicales de algunos centros penitenciarios, para permitirles tener noticias que aparenten su presunta movilización.

El pasado 11 de Abril más de 200 delegadas y delegados se encadenaron durante 12 horas ante la Secretaria General  de Instituciones para exigir el inicio de negociaciones reales sobre lo acordado unitariamente el 11 de Enero. Solo participan UGT, ACAIP y CCOO.



Para contrarrestar los actos reales de movilización, CSIF continua con su movilización real, que permita crear ruido y mucho humo para confundir las plantillas y tapar su dependencia de las órdenes de Yuste en este proceso.

Se inventan referéndum, asambleas minoritarias y todo tipo de zancadillas que impidan continuar el proceso de movilización.

En todas ellas queda en evidencia que su disposición y compromiso con las demandas del colectivo penitenciario son nulas. Lo único que aciertan a sacar de todo estos procesos de recogida de firmas, reuniones y demás, es exigir a los demás que hagan algo, que ellos no parecen querer hacer.

Lo razonable es que si se tiene un proyecto diferente, si se tiene razón, hagan algo en el mundo de lo real, una huelga por ejemplo, donde expliquen porque dejan sin equiparar a colectivos amplios de penitenciarios, como el personal laboral, los panfletos ya no cuentan porque salen de las fotocopiadoras de la Administración, evidentemente no harán nada que les comprometan sus compromisos con la Administración a la que dicen exigir.

En estos momentos solo hay un ganador, es el Sr. Yuste y su Administración que tiene al colectivo penitenciario donde quería, apático, dividido y sin una capacidad efectiva de respuesta. De producirse algún tipo de negociación, probablemente tengan interés en ello, será para dejar caer algunas migajas a cambio de modificaciones sustanciales en funciones, por ejemplo en la segunda actividad, los grupos de intervención y otras cosas de interés de la Administración.

El bloque controlado por CSIF no parece tener muchas expectativas de futuro, nos hay una unión en torno a un proyecto estratégico real, es una unión contra los demás y a favor del Gobierno, donde previsiblemente la peor parte se la llevara APFP que se quedara colgado de la brocha cuando CSIF abandone la reivindicación de la equiparación con Cataluña.

En el otro lado, el que lidera ACAIP con CCOO y UGT,  se atisba demasiada prudencia, hasta temor nos atreveríamos a decir, no parece tener muy claro que las plantillas apoyen con decisión medidas de movilización más intensas, esta situación conlleva que pierdan espacio comunicativo, y que se disperse la estrategia entre los diferentes centros, con ocurrencias de lo más variopintas y donde hay posibilidad de que alguien acabe metiendo la pata.

Sería de agradecer más claridad en cuanto al objetivo de la negociación, como, con quien, cuando dentro del marco legal actual, son cuestiones que las plantillas tenemos derecho a conocer. Estaría bien también más pedagogía y más escuchar a lo que se demanda desde la buena fe de muchas trabajadoras y trabajadores. Y más útil aun contar con un proceso de movilización mejor estructurado, con mayor continuidad y definid en el tiempo.

Cuando alguna pedimos explicaciones, lo hacemos no para atacar esta u otra sigla, sino porque queremos algo más que propaganda, nos los merecemos, nuestras condiciones de vida nos van en ello, no tenemos una alienación tan intensa como puedan pensar quienes ignoran nuestras demandas y nuestras necesidades

La sensación que nos llega a las humildes trabajadoras de a pie es que se fía todo a la labor institucional, sobre todo parlamentaria. La evidencia demuestra sobradamente que n hay aritmética para ese tipo de situación, con lo que poner todos los huevos en esta cesta no parece del todo prudente.

Obviamente no quiero creer, como hay quien señala, que solamente somos peones de otra suerte de juego, el político de los partidos y que rehenes de esa situación se nos usara y tirara cuando corresponda a dichos intereses.

A la vista del teatrillo sindical que padecemos en Instituciones Penitenciarias, todo parece indicar que las estrategias y las decisiones se toman en sesiones de güija donde nuestros iniciados representantes viajan al más allá para encontrar claridad para sus decisiones, pero se van tan al más allá que solo traen oscuridad y sombras.

Para mi sin consultar con el mas allá, solamente con el sentido común de quien tiene que hacer equilibrios con su presupuesto para que a mis hijos no les falte nada de sus necesidades básicas, puedo afirmar sin riesgo a equivoco que no hay ni vía catalana, ni vía alavesa, a lo más si se recupera un poco de seriedad y rigor puede haber mejoras que habrá que valorar a cambio de que las da la Administración

Pues eso, que si no nos espabilamos, y dejamos el teatrillo para volver a la vida real,  nos roban los sueños otro año más.

miércoles, 24 de enero de 2018

¿EQUIPARACIÓN EN PRISIONES?

El Gobierno espasmódico, nihilista e indolente entre los aciertos que se ha encontrado en su devenir está el de haber sido capaz de hacer creer a sectores funcionariales del Ministerio del Interior que compartían con ellos la necesidad de equipararles con los malvados catalanes.

Estimularon la creación de espacios antisindiclaes para dar recorrido al icono creado, entre esas fuerzas de seguridad a las que les vienen negado el pan y el sal de los derechos, el mismo gobierno que les deja sin chalecos, si salarios, que les deja vivir en mugrientas casa o les impide sindicarse para defender sus derechos les dice que está con ellos para acabar con los “privilegios” autonómicos.
Y no hay posible discusión que existe una pléyade de fervientes que no solo creen el tramposo compromiso sino que hacen de él palabra para la liturgia contra los espacios que han puesto límites a la soberbia y arrogancia que ha campado por los ministerios y Gobiernos empleándose a fondo contra los empleados de lo público.

Esta alienación de los parias del Ministerio de Interior, en términos Aquinianos da paso al sonrojo y la chanza cuando por las calles de Barcelona se les ve pasear cogidos de la mano los que quitan los derechos con los que los pierden, y todo gritando al unísono que quieren derechos y equiparación.
En prisiones, sin llegar tan lejos, también existen sectores que necesitan sentirse alienados, que buscan ansiosamente un espacio público para afirmarse en la necesidad de perder derechos, para poder excomulgar a los demonios que no dominan, los demonios de la defensa colectiva y lo sindical.
Probablemente por falta del esencial (financiación) alimento nutricio de este tipo de movimientos, y tal vez también por el indomable espíritu de lo individual existente en el colectivo penitenciario, no dejan de ser un folclórico grupo en red que monitorizan cual papagayos las creaciones de terceros.
La palabra equiparación ha saltado al ruedo laboral hispano como espantajo con el que aventar los males con el que sistema castiga a los sufridos asalariados, sean funcionarios u obreros de la cadena de montaje.

La equiparación es una ornacilla donde depositar las plegarias de los que no tienen el coraje de defender lo suyo,  es un canto para que el destino provea mejoras a una vida que camina hacia lo abrupto, pero como todo icono no tiene  mayor valor que el del desahogo y el llanto.
Defender la equiparación con “Cataluña” en prisiones es defender el engaño con la ensoñación del personal penitenciario.

Inicialmente porque es un mero instrumento de propaganda política de la lucha por el Gobierno entre la derecha, entre Cs yPP. Nadie en su sano juicio puede esperar que los que defienden seguir recortando, privatizando van a traer más derechos bajo la bandera de la equiparación.

Pero pasando al terreno de lo práctico la equiparación entraña una nueva estafa, con la promesa de posibles y ulteriores ventajas económicas, se ratifican presentes e incontestables renuncia de derechos, de jubilación, sociales, ectra.

La equiparación en prisiones además de esa renuncia de derechos, como puede ser el retraso de la jubilación, entraña dividirnos más aun como colectivos, pues ya inicialmente dejamos fuera al personal de oficinas o al personal laboral, que probablemente complazca a quienes tienen frustrada vocaciones policial, pero que como colectivo es una regresión brutal que no deja sin contenido funcional ante la privatización, convertir las prisiones en algo puramente de vigilancia, nos equipara, pero con la vigilancia privada, por lo que el paso natural es evidente,.

La estrategia desarrollada por los cuatro sindicatos representativos es la más inteligente, luchar porque tengamos reconocimiento como servicio público esencial y se homogenicen las condiciones salariales de las categorías con independencia de los centros.

Solo tiene un problema, se llama CSIF, que además de ser el brazo tonto del Gobierno, trabaja hábilmente para romper cualquier respuesta contra las políticas de recortes, impulsa todo lo que sea romper la frágil unidad y promoverá la división sindical entre el colectivo penitenciario sin ningún escrúpulo.


Los próximo días veremos esos movimiento para entronar a mayor gloria de Montoro, ya lo hicieron con el protocolo agresiones y lo repetirán

miércoles, 3 de enero de 2018

¿QUE HACER FRENTE A LA DEGRADACIÓN DEL SERVICIO PUBLICO DE PRISIONES EN ESPAÑA?

El Gobierno de Mariano Rajoy inicio en 2011 una intensa ofensiva contra los servicios públicos y los empleados públicos, con una batería de medidas que permitan vaciar desde dentro los recursos necesarios para el mantenimiento de esos servicios fundamentales.



La batería de medidas ha sido en todos los órdenes, recortes de derechos laborales y de negociación colectiva al personal de los servicios públicos; eliminación de cientos de miles de puestos de trabajo, privatización de servicios, recorte de derechos de los usuarios, y un largo ectra. que han hecho retroceder a España a unos servicios públicos de hace veinte años.

Uno de los paradigmas más evidentes de la ofensiva contra los servicios públicos es el servicio púbico penitenciario en España, por dos razones diferentes, pero complementarias.

Por un lado el evidente objetivo del neoliberalismo, que encarna el Gobierno, por hacer negocio privado con los recursos públicos, su paradigma siempre es el mismo, beneficios privados perdidas públicas, siempre a costa de la misma ciudadanía que financia los servicios públicos y a la que se la priva de la prestación de los mismos.

La segunda razón, es de orden ideológico, y también pragmático,  de las necesidades más perentorias y personales. Es el objetivo de mercantilizar la condena y el cumplimiento de la pena. 

Para el Gobierno y su política el código penal es una herramienta para perseguir a los pobres y la disidencia. social, política o sindical. Pero tampoco es baladí el hecho de que el partido que sostiene al Gobierno este investigado en los tribunales junto a cientos de sus cuadros políticos relacionados con la corrupción que asola al país.

Con ambas razones siempre se podrá solventar, con la pertinente privatización del cumplimiento de la pena, las cuitas con la justicia a un módico precio, que evite ingresos en prisión indeseados o largas estancias dentro.

Es con este escenario de fondo con el que se comienza a degradar y desmantelar el servicio público de prisiones.

Se privatizan servicios dentro y fuera. Se privatiza la seguridad exterior manteniendo a la guardia civil prestando un servicio por el que el holding de la seguridad cobra suculentas facturas manteniendo además a su personal en condiciones laborales tercermundistas.



Se recortan derechos del personal en formación, acción social, 75% de recorte. Se criminaliza el hecho de estar enfermo penalizando las ILT con recortes salariales.

Se implanta, con el firme apoyo de Csif y Ugt,  un presunto plan contra las agresiones (más de 400 anuales), que perpetua las mismas, pero las oculta estadísticamente y sitúa a los agredidos como responsables de las mismas ante cualquier expediente, al tiempo que protege a los responsables de los centros de no aplicar la ley de prevención de riesgos laborales para evitarlas, atendiendo a sus causas y no mirando las consecuencias, sobre todo mediáticas.

Las retribuciones del personal penitenciario han sido reducidas en un 17% desde el inicio de la crisis, con pérdidas reales cada año, incluso en los que ha habido una nominal subida salarial.

Las plantillas de personal penitenciario se han desmantelado, con consecuencias inmediatas, mayor carga de trabajo, más agresiones y menos retribución por aumento carga de trabajo. En estos momentos el déficit oficial de plazas sin cubrir a pesar de estar presupuestadas en sus Rpts y catálogos de puestos es de más de 3.200

Este escenario decadente del servicio público penitenciario alienta a sus gestores a tener cada día más prepotencia ante las plantillas, convirtiendo la negociación colectiva en un acto informativo de sus decisiones, vulnerando la legalidad con el personal como la prolongación de las prácticas muchos meses más allá de lo establecido o el reparto para los mandos de la productividad generada por todas las plantillas.



Esta situación solo pude producirse por la pasividad y autocomplacencia de quienes la padecen y la pagan. La Administración no encuentra resistencias a sus políticas regresivas y el Gobierno sigue apretando el acelerador contra el personal penitenciario.

La realidad de las víctimas de esta política es tan decadente como la situación del servicio penitenciario. No hay ninguna medida que merezca tal nombre de confrontación e intento de cambio de una realidad tan degradada.

Los sindicatos de la plataforma periódicamente nos obsequian, durante años, con una liturgia a la puerta de alguna prisión con media docena de penitentes, sus tan altisonantes y repetidas consignas vacías ante los medios de comunicación.  Ademas lo tienen difícil, entre sus huestes esta Csif que hace una intensa campaña de apoyo soterrado al Gobierno y a sus políticas.

Acaip va por libre, últimamente tiene sus propios espectáculos, más coloristas y mediáticos pero igual de vacíos y sobre todo,  ineficaces para cambiar la realidad que nos somete el Gobierno.

Los outsiders de FPU, que parecían iban a ser un elemento catalizador de la conciencia crítica se han ido transformando en mendicante altavoz de un rancio anti sindicalismo que desde la exigencia de la unidad solo dividen.

Las plantillas están acomodadas y tranquilas, pagan cuotas, en el mejor de los casos, para un abogado o el seguro de la baja y se quejan de que nadie hace nada por ellas, anteponiendo siempre que lo tienen que hacer otros. Se quejan en corrillos y redes, pero salen corriendo de cualquier compromiso como gato de agua escaldada.

Este estado de cosas evidencia que en el teatrillo penitenciario, todo el mundo juega al postureo, a hacer campaña para las elecciones, a ver cuánto pierde el otro, ver si se enrollan los gestores y sacan algo para sí.

Pero sobre las consignas vacías, la retórica y el control gubernamental no se puede cambiar nada.

Hay algunos gritos de que hay que ir a Madrid “a liarla”, pero parecen más comandas de barra de  playa que actos conscientes reivindicativos de un cambio de situación.

Y lo son por una razón, en Madrid, 7000, mejor aún 10000 funcionarios de prisiones no son  nada, quedan diluidos como pintura blanca de pasos de cebra, con algún que otro titular mediático y con las risas convergentes de la calle Alcalá y el Paseo de la Castellana.

La fuerza esta siempre en los centros de trabajo, ahí es donde hay que demostrar que nos molesta de verdad la actual situación, es donde hay que transformar las consignas en hechos, los compromisos en actos y la reivindicación en fuerza.




Si los centros son capaces de responder, la correlación de fuerzas puede cambiar, sino hay ese compromiso efectivo seguiremos en una colorida campaña electoral, de frases vacías, de incapacidad reivindicativa camino de nuestros derechos de 1980

La prueba del algodón, del nivel de exigencia y compromiso con las reivindicaciones está en la Huelga. 

¿Es posible hacer huelga en prisiones?

Rotundamente sí. Siempre y cuando se desarrollen las condiciones necesarias, por ejemplo

    Huelga de un día (inicialmente)

       Reivindicaciones comunes a todos los actores, pocas pero  estratégicas

·         Una huelga de corresponsabilidad entre los que trabajan, libran y hacen huelga

·         Los costes de la huelga se distribuyen entre todo el personal adherido a la misma con independencia de su situación laboral el día de la misma.

·         Información, concienciación y alta participación

Son algunos elementos, parecen cortos, pero ponerse de acuerdo en algo básico por parte de todos ya sería el principal éxito frente a esta Administración, por ello las posiciones maximalistas de todo o nada, solo pueden ser excusas para seguir como hasta ahora, divididos, enfrentados y burlados por una Administración que continúa desmantelando las prisiones para su ulterior privatización.

Invitemos a los actores de este drama a dar un paso al frente, que sus palabras se transformen en actos, toca ver donde esta cada cual de verdad. 

Los preludios no invitan al optimismo el sectarismo de sigla aflora como sarampión del infatilismo reivindicativo que caracteriza el feroz individualismo del colectivo penitenciario.




lunes, 11 de septiembre de 2017

EL “PROCÉS” EN INSTITUCIONES PENITENCIARIAS. UN PARADIGMA PARA VACIAR LAS REIVINDICACIONES DEL PERSONAL PENITENCIARIO

Habrá quien al ver el titular haya pensado que es una “boutade” de la autora el mismo, pero que no guarda ninguna relación con la realidad y que defender tal planteamiento podría ser hasta excéntrico o hasta estrambótico

Sin embargo los hechos me llevan a ratificar que existe un paralelismo entre el proceso rupturista unilateral e impuesto iniciado por el independentismo catalán con el proceso rupturista y de división que impulsa USO-Acaip en Instituciones Penitenciaras, pues sostengo que hay elementos comunes en la escenificación, en los procedimientos, en la propaganda e incluso entre la naturaleza de los objetivos.

El discurso independentista se construye transponiendo el imaginario propio, a la categoría de realidad colectiva, con ello se apropian del destino común  y lo vinculan a su propio ideario e interés, equiparando con ello sus deseos y ensoñaciones con las necesidades de construir el futuro colectivamente, logran que aquel que tan solo no comparta o pliegue a su determinismo, no se enfrenta a sus postulados, sino que se enfrenta a la esencia y al destino de la “su patria”



Con las propuestas de USO-Acaip aparece este mismo fenómeno de identitarismo, fruto de sus propios intereses diseñan en un proceso de ensoñación sobre la verdad colectiva y determinan imponerla unilateralmente. Su propaganda se construye desde esa primigenia  estrategia de identificarse como la esencia del colectivo penitenciario, ya desde cuando se autoproclaman sindicato mayoritario, incierto (igual que el independentismo que quiere decidir la parte por el todo), por no existir electoralmente el ámbito.

El independentismo niega la base jurídica y legal sobre la que construye su propia representación y al margen de ella trata de construir e imponer una nueva realidad jurídica. USO-acaip hace lo propio con su retórica exclusivista, con un pensamiento único que niega no solo el ordenamiento legal y jurídico que es él le da el soporte legal para representar su posición, sino la transversalidad y la pluralidad del colectivo penitenciario.

El independentismo catalán construye una realidad paralela y un mundo virtual en el que encaje su proyecto de  sistema de privilegios para perpetuarse en los mismos como clase.

El independentismo de Uso-acaip construye su realidad virtual, donde ha dormido caliente más de seis años, y trata de contagiarnos al resto del colectivo con sus sueños paralizantes y desmovilizadores.

Construir sociedad, unidades políticas, o relaciones laborales sobre el principio de exclusividad a parte de una regresión histórica representa  un absurdo en términos jurídicos y de derechos colectivos, siempre aparecerá alguna exclusividad, sobre la anterior exclusividad. Pues la presunta exclusividad, encarnada en las esencias de un Puigdemont a la castellana, representa un retroceso de derechos y libertades para el personal penitenciario.

Construir una realidad paralela exige subvertir la normativa vigente y el marco de relaciones laborales establecidas, este aspecto, no nos detalla la dirigencia de Acaip como piensa abordarlo, no tienen capacidad para crear normativa de “desconexión” de las relaciones laborales, ni tan siquiera esta donde se puede negociar estos cambios en la normativa.

En su propaganda de la pseudocampaña estival, ha dado un paso más materializando su intencionalidad de construcción de una nueva realidad de las relaciones laborales, que sustenta sobre estas propuestas.



Empleo.  Tres mil quinientas plazas más la tasa de reposición. Cualquiera de nosotras podríamos subscribir esto, estamos hablando de 5.500 plazas que sin duda aliviarían los déficits estructurales que padecemos. Aunque en realidad hablamos de una oferta extraordinaria de 500 plazas en cuatro años, pues tenemos 3.000 plazas vacantes y presupuestadas y la tasa de reposición el Gobierno la cubre (de momento). 500 plazas nuevas no dan para abrir lo que falta de Pamplona, Madres Tenerife, Archidona, Ceuta.
    
    Pero lo más importante, porque no defendieron todos estos años de pérdida de empleo estas plazas, hoy sería más fácil conseguirlas y, sobre todo, como van a obligar al Gobierno a ponerlas en la OEP, si NO VAN A NEGOCIAR DICHA OFERTA.

·        Regulación específica. Para mejorar la gestión de personal, por el contenido funcional propio, marco retributivo especifico…en definitiva bajo ese eufemismo, piden una sectorización fuera de la Administración General del Estado.

A este asunto ya le he dedicado unas palabras (http://ojocarcelario.blogspot.com.es/2017/07/en-la-madriguera-del-sector.html) con lo que introduciré solamente elementos para la reflexión:
Ø  Porque se olvidan que ya existe regulación específica para IIPP
Ø  Porque se pueden conseguir esas mejoras en un marco jurídico más restrictivo, con menos derechos y menos capacidad negociadora como el que defienden, sino han sido capaces de obtenerlas hasta ahora en mejores condiciones de relaciones laborales.
Ø  Porque no dicen que un ámbito propio de gestión de personal potencia clientelismo, amiguismo y falta de transparencia que tanto gusta a nuestros gestores, esa regulación  les amplía sus espacios para la prepotencia y la alegalidad
Ø  Porque no dicen que ningún ámbito específico tiene competencias sobre sus retribuciones, toda negociación queda supeditada a acuerdo en ámbitos superiores, DONDE TAMPOCO PUEDEN INTERVENIR y en definitiva a PGE.
Ø  La especificidad que se cita se da en numerosos departamento de la AGE y su especificidad se puede abordar (y se hace, nosotros tenemos regulaciones concretas) desde el marco jurídico actual, hay muchos colectivos en AGE, con horarios especiales, riesgos especiales y comités propios, regulaciones de ámbito, ectra.


·    IIPP en Ministerio de Justicia.  Bien nos parece que le digan al Gobierno como organizar sus ministerios, sirve lo anterior, del olvido de tantos años, pero sobre todo estaría bien conocer alguna autocritica de los nuevos paladines, por la defensa que hicieron en su momento en sentido contrario, el sindicalismo veleta es legítimo, pero no está de más alguna explicación de los cambios de posición.
Esta reivindicación va de la mano de la anterior, pues Justicia ya tiene un marco normativo especifico, lo que se supone representaría sumarnos al mismo.

Pero sobre todo deberían de explicar si lo que están pidiendo es la transferencia de prisiones a las CCAA que son las competentes en materia de Justicia y como abordarían dejar al persona penitenciario sin movilidad y concursos nacionales. TAMPOCO TIENE COMPETENCIA PARA NEGOCIARAR ESTOS ASPECTOS

· Recuperar perdidas retributivas. Bravo¡¡¡, todos de acuerdo, pero como conseguirlo? desmovilizando al personal durante años? En soledad USO que no está en ninguna mesa donde se negocia sobre retribuciones?...??? a perdón que este punto era solamente para ilusionar al personal.

·     Retirar seguridad privada. De acuerdo, pero no solo es la seguridad privada las privatizaciones, defender el servicio público de prisiones va mucho más allá, y sobre todo, que las privatizaciones no son decisiones de Yuste, son del Ministro al que defienden tanto como a las políticas del Gobierno para prisiones. Así que aunque cesen a Yuste, la privatización sigue.

·    Garantizar sistema de salud. Está bien defender la protección y prevención de las agresiones al personal penitenciario, pero para eso no hay que inventar nada, hay que exigir que se aplique la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en prisiones, el último invento, como el protocolo, va a costar muchos expedientes y ocultación de agresiones al personal penitenciario.
Este breve resumen de su escrito al Ministro Interior evidencia como el paradigma exclusivista y anti-unidad de USO-acaip no tiene nada que ver con las reivindicaciones objetivas del personal penitenciario.

En primer lugar porque se utiliza como punta de lanza contra la Plataforma de la Mayoría Sindical que son los que están en las diferentes mesas donde se puede negociar estas cuestiones. Difícil parece de conseguirlas cuando las utilizo para atacar a otras organizaciones.

En segundo lugar toda esta quimera de propaganda, de que en un mundo donde ellos tengan más delegados y recursos todo nos iría mejor (igual que el independentismo que dice que acaba con el paro, los recortes, la falta de servicios públicos o la corrupción fuera de España) choca frontalmente con la realidad, no solo de quien debe negociar por representación del todo el personal, sino con los actos sostenidos hasta ahora, han descubierto tras caerse del caballo que prisiones es un servicio público en continua degradación, si es así, son lentos, de reacción.

Al final de la arcadia feliz que nos vende la Uso-acaip, resulta que se sostiene sobre argumentos falaces, sobre la pasividad, la colaboración de facto, para que todo siga igual con el Ministro del Interior. Dividiendo plantillas, sin espacio para defender sus propuestas y en un salto al vacío, que no solo colabora a un marco normativo que facilita la privatización, sino  que permite perder derechos, sin que otros nuevos y mejores tengan garantía de sustituirles.



El final es siempre el mismo, quieren la independencia, para mejorar su situación personal y como organización, y no dudaran en inmolar los derechos conseguidos durante muchos años, si a cambio amplía su base clientelar, sus horas y sus liberados. Nunca pueden ir en unidad por eso, porque no alcanzarían lo que realmente quieren.


Lo que toca colectivamente, es frenar este intento arribista y suicida, de cambiar derechos por privilegios para alguno y si en ese camino la afiliación de USO-acaip se conforma y resigna, hipoteca su derecho al lamento y la queja

lunes, 4 de septiembre de 2017

ENTRE LO NECESARIO Y LO POSIBLE. ¿SIRVE PARA ALGO LA UNIDAD SINDICAL EN PRISIONES?

Es una evidencia tan rutinaria como insultante que los servicios públicos en España han sufrido un profundo deterioro fruto de las políticas neoliberales del Gobierno de recortar, destruir, vaciar lo público para que haga negocio lo privado.

Instituciones Penitenciaras es un ejemplo lacerante de este dogma que engorda bolsillos y vacía conciencias. El Gobierno y su Ministros de Interior han desarrollados políticas orientadas a hacer inviable el modelo penitenciario constitucional, necesitan convertir como inevitable sus políticas de transferir los recursos públicos a la cuentas de beneficios de un reducido club de amiguetes.

Existe una confusión, bastante interesada en muchos casos, como ingenua en una mayoría, de asociar al Sr. Yuste con el drama que éstas políticas generan en el corazón del servicio público de prisiones español, tratando de crear una cortina de humo donde la “maldad” “incompetencia” personales se imponen sobre las decisiones de Gobierno y las opciones de estrategia política. Ese mensaje, bastante interiorizado, es el salvavidas de mañana para quienes destrozan lo público en prisiones.

El Sr. Yuste al margen de sus bondades personales, que seguro que como todo ser humano alguna tiene, no es el eje del problema en prisiones.


Que existan 3.000 plazas presupuestadas y vacantes sin cubrir, que los concursos sean una chapuza y acumulen frustración en sus participantes, que los periodos de prácticas sean eternos y al margen de la Ley, que impidan que se aplique la ley de Prevención de Riesgos en Prisiones y continúen las agresiones, que se privatice y se gaste más dinero público  con ello, que no se forme y recicle al personal para sus necesidades profesionales y se haya convertido los cursos en un foco de clientelismo, que las direcciones de los centros sean reinos de taifas autócratas, que el transporte sea caduco en muchos centros, que el personal laboral sean parias en la institución, que se degraden hasta imposibilitar la asistencia los servicios sanitarios, que los derechos legales haya que pelearlos judicialmente o que nuestra salud esté en peligro por falta vacunación, riesgos psicosociales, biológicos. Que no veamos reconocido retributivamente nuestro trabajo. Es responsabilidad de las políticas del Gobierno y sus Ministros


En definitiva que las condiciones laborales de prisiones sean draconianas, no es una decisión de la SGIP. Es una política de Gobierno en una estrategia premeditada y metódicamente aplicada de degradación de un servicio público tan esencial como es el del cumplimiento de las penas, con un doble objetivo hacer negocio con todo lo penitenciario e implantar un modelo de intervención penitenciaria en la periferia de la Constitución.

Frente a esta lamentable radiografía de la situación laboral en las prisiones, es obligado hacer alguna referencia a como se puede llegar a esta situación, sin que por parte del colectivo penitenciario se haya planteado una respuesta seria y sostenida, que si no la impida, al menos, la aminore o la diluya.

En Instituciones Penitenciarias se dan algunas singularidades propias de ámbitos sindicales emergentes, es cierto que existe una de las mayores tasas de afiliación del país a las organizaciones sindicales, pero como paradoja de esa situación los sindicatos son débiles y más orientados a los servicios de “cuasigestoria” que a una propuesta de acción sindical permanente que confronte con alguna visión de futuro frente a la regresión que sufren las condiciones laborales con la política gubernamental de desmantelamiento de lo público.

Ello se produce por un marcado carácter individualista existente en el colectivo, con asociaciones de todo tipo, por categoría profesional, por área de actividad, ectra. lo que fortalece las tendencias corporativas confrontando intra e inter los diferentes ámbitos penitenciarios y con el resto de departamentos y servicios públicos de las AADD. Esta radicalidad en las esencias fundamentales de lo que hacemos cada uno de nosotros con lleva baja participación en lo sindical, posibilitando por inacción el arribismo de los menos capaces pero los más osados para las labores de representación y que las estructuras sindicales actúen con independencia de la afiliación o en ocasiones en contra de la misma, factor utilizado y potenciado por los gestores para favorecer clientelismos particulares en las relaciones laborales.

Es en éste reseñado sintéticamente contexto es en el que debemos de reflexionar en porque no hay una resistencia sindical, que merezca tan nombre, y obviamente si nadie resiste y se enfrenta a las políticas de recortes, éstos avanzan y se consolidan, por más enojo personal que manifestamos cada una y uno de nosotros en el ámbito privado. Porque no nos dejemos engañar, esto va de quien tiene más fuerza, no de quien tiene más razón, o quien pide más, sino de quien tiene la capacidad de doblar o aminorar la presión del Gobierno sobre Instituciones Penitenciarias. Si el personal penitenciario no demostramos tener fuerza, esto ira a peor inexorablemente.

Hasta ahora existía una denominada “Plataforma Sindical Mayoritaria” (csif, ccoo, ugt, y en los últimos tiempo apfp) que era la única que en exclusividad ha desarrollado una actividad sostenida durante estos años basada fundamentalmente en concentraciones en casi todos los centros y en ruedas de prensa y comunicados, en definitiva en una labor de denuncia de la situación exclusivamente. Que está bien, pero no parece hacerle demasiado daño al Ministerio de Interior.



En el veranos también volvió de un descanso de seis años USO-Acaip con una campaña mediática dirigida a obtener muchos titulares y espacios en medios de comunicación, con independencia del buen gusto o no de expender chorizos en la vía pública sin carné de manipulador o donar sangre a la cruz roja para que haga negocio con ella es cierto que saben dominar el escenario, pues sus dos objetivos pueden considerarse conseguidos: por un lado hacer olvidar a sus afiliados que han cohabitado y mecido la cuna del Sr. Yuste durante todos estos años en los que se olvidaron de todo lo que denuncian ahora. Y por otro identificar a prisiones con sus siglas en los medios de comunicación, aun a costa de aumentar la dosis de sensacionalismo y amarillismo en su acción sindical. 

También está bien que los medios de comunicación  hablen de nosotras, pero también en esta ocasión es solo eso una campaña de propaganda, posiblemente relacionada con cuestiones internas, hemos tenidos dos presidentes de ese sindicato sin que mediara Congreso u órganos de dirección que los cambiase, situación que coincide con su salida de la madriguera tras todos estos años. Pero el postureo tampoco asusta demasiado en el Ministerio de Interior (o tal vez no sea la intención sindical asustar al Ministerio del Interior) unas riestras de chorizos no dan mucho miedo.


Porque hay un elemento relevante de toda la campaña de USO-Acaip, que no se centra en las políticas y en las decisiones gubernamentales que nos han llevado hasta aquí, auténticas responsables del caos que padecemos.

Se centran en Angel Yuste como destilado de todos los males, y cuál es el fin, que en algún momento el Srl Yuste, dimitirá, se retirara, lo cesaran, o lo ascenderán y podrán atribuirse el cambio de personal a sus acciones, presentándose como salvadores de un mal en el que son coparticipes por omisión. Que no esté Angel Yuste al frente de prisiones no representa cambio alguno en las políticas que padecemos, con lo cual se movilizan no para cambiar las políticas que nos generan problemas sino para evitar que el Ministro tenga problemas con el colectivo penitenciario, desviando el foco de atención.

No es nueva su estrategia, es su naturaleza sindical, lo han hecho en más ocasiones, cada vez que hay problemas aparece el discursos super-radical que desmoviliza al personal y nos lleva al punto de salida, cambiarlo todo para que no cambie nada.

Y finalmente, también hay buenas noticias en el panorama laboral penitenciario, un cambio generacional, acumulando desprecios y marginación, ha dado un paso al frente para reivindicarse como sujeto y no espectador de las condiciones laborales que padecemos. Un movimiento transversal de personal funcionario aglutinado en torno a las siglas FPU ha traído un soplo de aire fresco a la dialéctica sindical. Es cierto que hay buenas dosis de ingenuidad, que les falta propuesta y falta de formación sindical, que en su interior hay lobos de organizaciones sindicales que los ven como un problema que intentarán romperlos desde dentro. Pero también es cierto que han dinamizado el esclerotizado mundo sindical penitenciario, que se han convertido en un factor de presión y exigencia al orden sindical establecido. En definitiva es el único elemento novedoso sobre el escenario que siempre se ha repetido para quedar siempre con menos derechos y menos condiciones laborales.


Con estos tres bloques tan dispares se debe de poner sobre la mesa si hay algún objetivo común que permita hablar de unidad sindical y para conseguir que.

Tanto la Plataforma Sindical Mayoritaria como FPU, han hecho llamamientos a la unidad a USO-Acaip, que han encontrado o el silencio o el rechazo en encuentro bilaterales por parte de éstos últimos.

La unidad sindical es una herramienta poderosa, significa que todo el colectivo esta unificado por un objetivo común, y que sus acciones pueden modificar políticas y decisiones del Ministerio, es decir la unidad no es algo para sí misma, es una herramienta para conseguir objetivos que nos beneficien a todos.

Con Unidad Sindical y Movilización  se pueden ir cambiando cosas de un modo estratégico. Pero aunque la unidad sindical es una necesidad los objetivos de cada parte la hacen prácticamente imposible.

Para ello USO ha puesto barreras artificiales para su salvaguarda, con las que intentar lavar su imagen en las plantillas por no querer unidad sindical, no ha hecho como es natural en todo este tipo de alianzas, buscar lo que une y dejar para la acción de la organización lo que separa. USO-Acaip ha puesto sobre la mesa lo que separa para evitar trabajar por lo que une, es decir, sus objetivos no van a conseguir cambias de las condiciones laborales, sus objetivos se dirigen a conseguir una mejor posición de sus intereses sindicales.

La evidencia es que no cuestionan la política penitenciaria del Gobierno, sino a un quemado Yuste, cuya remoción de prisiones no tendría efecto alguno. Y en un segundo nivel construyendo una nueva propuesta “veleta” pues solicitan pasemos a Justicia cuando ellos mismos pidieron pasar a Interior.
Nada dicen de como conseguir OEP, fin agresiones, concursos…hasta ahora su autoproclamado sindicalismo mayoritario no ha servido para evitar la degeneración de la Institución y la degradación de las condiciones laborales, se van a poner a trabajar ahora para que eso no sea así. No parece muy serio, puede servir para lanzar consignas sectarias, y dividir al colectivo, pero no para alcanzar nada. Solo para conseguir una OEP extraordinaria, o para frenar las agresiones, ya merecería la pena la Unidad Sindical.

La unidad sindical sirve para conseguir derechos y recuperar los arrebatados, solamente para eso, para defender los derechos del colectivo penitenciario.

Pero como se trata de jugar a la política que dictan los partidos a sus intereses, de que no haya una contestación fuerte del personal penitenciario que cuestione al Gobierno, y de cambiar derechos colectivos por prebendar particulares para la organización sindical, la Unidad Sindical es una quimera. Es una necesidad objetiva, pero es un sueño imposible, porque alguien se ha empeñado en caminar en la dirección contraria a los intereses del colectivo

Solo una reacción firme de la afiliación de USO-Acaip exigiendo Unidad Sindical, construida sobre lo que nos une, puede cambiar el drama del colectivo penitenciario.

No hay tiempo para el teatro en #sosprisiones es tiempo de unidad y Movilización