viernes, 22 de abril de 2016

¿PORQUE NO HAY UN PROGRAMA CONTRA LAS AGRESIONES AL PERSONAL DE PRISIONES?

La violencia en lugar de trabajo – sea física o psicológica - se ha convertido en un problema mundial que atraviesa las fronteras, los contextos de trabajo y los grupos profesionales. La violencia en el lugar de trabajo – que durante mucho tiempo ha sido una cuestión “olvidada” – ha adquirido una enorme importancia en los últimos años y en la actualidad es una preocupación prioritaria tanto en los países industrializados como en los países en desarrollo.

La violencia laboral afecta a la dignidad de millones de personas en todo el mundo. Es una importante fuente de desigualdad, discriminación, estigmatización y conflicto en el trabajo. Cada vez más, es un problema capital de derechos humanos. Al mismo tiempo, la violencia en el lugar de trabajo aparece como una amenaza grave, y a veces letal, contra la eficiencia y el éxito de las Organizaciones. La violencia causa perturbaciones inmediatas, y a veces perturbaciones de largo plazo, de las relaciones entre las personas, de la organización del trabajo y de todo el entorno laboral.

El Acuerdo Marco Europeo sobre Acoso y Violencia en el Trabajo de 2007, aspira a prevenir y, en caso necesario, gestionar problemas de intimidación, acoso sexual y violencia física en el lugar de trabajo. Este acuerdo condena toda forma de acoso y de violencia e insiste en la obligación que tienen los empresarios de proteger a los trabajadores contra tales situaciones.

Las Directrices multisectoriales para solucionar la violencia y el acoso de terceros relacionados con el trabajo fueron firmadas por FSESP, UNI-Europa, CSEE, HOSPEEM, CMRE, EFEE, EuroCommerce, CoESS, el 16 de julio de 2010, pretenden garantizar que en cada lugar de trabajo exista una política orientada a los resultados que aborde el tema de la violencia ejercida por terceros

Siguiendo a la NTP 489 es cierto que existe la creencia de que en ciertas ocupaciones es inherente a ellas la aceptación de un cierto grado de violencia como una parte misma del trabajo. Es decir, el trabajador asume el riesgo de sufrir actos violentos cuando acepta el trabajo (con lo que contribuye a que continúe la violencia). Esto puede llevar a pensar que no es necesario tomar ninguna medida preventiva

La evolución de las agresiones al personal penitenciario se incrementa exponencialmente en los últimos años, a pesar de una reducción significativa de los internos en las prisiones españolas, pasando de 323 agresiones físicas en el año 2008 con un 35,68% de agresiones sobre el total de accidentes en el medio penitenciario a 467 agresiones físicas en el 2014 (no hay memoria oficial del 2015 aun) con un 41,99 sobre los accidentes de Instituciones Penitenciarias. Estas cifras llevan la siniestralidad en Instituciones Penitenciarias a tasas muy superiores a las medias españolas o europeas con un siniestralidad del 5,22%.

Instituciones  Penitenciarias es un sector de la Administración del Estado donde la violencia contra los trabajadores tiene un carácter estructural, y donde desde los responsables de la Administración se ha institucionalizado la idea, que es un factor inherente a la propia naturaleza del trabajo y sobre el cual no cabe intervención preventiva.

La Administración Penitenciara ha sistematizado y protocolizado unos mecanismos de gestión ante las agresiones que excluyen en su integridad las obligaciones empresariales y los derechos del personal penitenciario reconocidos en la legislación de salud laboral

Conciben las agresiones como una parte integral de la actividad penitenciaria y no como un riesgo laboral que prevenir y evitar, como queda constatado en la investigación de los accidentes, todos aquellos que tienen origen en agresiones al personal no se permite su investigación por parte del servicio de prevención y se articula una investigación desde la seguridad y el orden regimental interno o de sus consecuencias penales, pero obviando predeterminadamente cualquier perspectiva de salud laboral, riesgos laboral y del derecho del trabajador a su salud y la obligación empresarial a su garantía en la actividad laboral. Esta perspectiva parece señalar que estas agresiones ya vienen consideradas y retribuidas por la propia naturaleza de la actividad, lo que contravienen toda legislación nacional y europea sobre riesgos laborales.

Al albur de la última campaña electoral el Gobierno recordó, tras cuatro años, que tenía la obligación de la negociación colectiva y trato de aprovecharla como un elemento más de su propaganda electoral.

Para ello, además de otras diversas cuestiones, puso sobre la mesa la negociación con los sindicatos representados en la Mesa de Negociación de la Administración General del Estado una propuesta de un Procedimiento contra la Violencia en el Trabajo dentro de la Administración General del Estado.

En dicho documento la única línea roja existente es que no podría estar Instituciones Penitenciaras, presuntamente porque así lo había exigido el Ministerio de Interior a través de sus gestores penitenciarios.

Tras el pertinente teatrillo temporal que estas cuestiones llevan implícitas en su liturgia de vestir con un cierto decoro de presunta negociación las reuniones, la Administración decide que necesita acuerdos firmados para presentarse en la campaña electoral como paladín de la negociación y del dialogo social y exige la firma de su documento, donde incluye una cortina de humo respecto a la situación de prisiones y la violencia en el trabajo, que recogía literalmente (sic) que habría una reunión en menos de seis meses para “ver” si prisiones necesitaba un plan contra las agresiones, pero que quedaba excluida del plan de la Administración General del Estado.

Con esa grosera redacción referida a las agresiones que cientos de trabajadores y trabajadoras de prisiones padecen cada año, CSIF y UGT se muestran satisfechos y conformes, firmando el acuerdo que excluye, salvo oficinas, a prisiones del Protocolo Contra la Violencia en el Trabajo.

Por otra parte CCOO y CIG lo rechazan, mientras que USO-acaip no está presente por no alcanzar la representación exigida y por tanto no se pronuncia.

Obviamente en la reunión que se convoca para “ver” si hace falta un plan contra las agresiones la Administración Penitenciaria lo zanja en 10 minutos, afirmando con rotundidad que no hace falta y no hay más que hablar, con lo que ya cumplen con lo que firmaron como coartada CSIF y UGT para dejar fuera prisiones de la protección contra las agresiones al personal penitenciario.

Obviamente como no puede ser de otro modo, las agresiones han continuado, porque las razones que provocan las agresiones no se han abordado, todos conocemos la mayoría de las causas: aumento de la población penal con patologías psiquiátricas, reducción y envejecimiento de las plantillas, falta de actuaciones frente a la agresión, problemas de clasificación, falta de medidas jurídicas, y psicológicas con las víctimas.

Y frente a que continua el incremento de agresiones al personal de prisiones, resulta paradójico a la par que esperpéntico contemplar la actitud y el compromiso de los representantes de los trabajadores.

De los que apoyaron dejar fuera a prisiones del programa contra la violencia en el trabajo, tenemos por un lado CSIF que en un ejercicio de cinismo sindical reclama en los centros un programa contra las agresiones cuando sus dirigentes en la mesa de negociación votaron en contra de que prisiones estuviera en ese programa contra las agresiones. Al margen del cinismo, es como si los delegados en los centros tratan de lavar su cara de los actos de sus propios dirigentes centrales, pero sin cuestionar ni interna ni externamente las consecuencias que su firma tuvo para las agresiones al personal en las cárceles.

Por otro lado, el otro avalista del Gobierno, UGT guarda un sepulcral silencio, roto por algún leve gemido local perdido.

De los que se opusieron al Gobierno y a excluir prisiones del plan contra la violencia en el trabajo. CCOO manifiesta una mayor actividad y beligerancia con el asunto, pero es un sindicato que no cuenta con los apoyos suficientes de las plantillas en Instituciones Penitenciarias y que por lo tanto su actividad queda perdida sin el efecto de concienciación entre los funcionarios, en la superestructura de mesas de negociación y otras ámbitos institucionales, donde si demuestra un importante compromiso contra la violencia en el trabajo en prisiones.

Por su parte la nacionalista CIG tiene un ámbito de actividad muy circunscrito a Galicia y además sus peculiaridades organizativas hacen que dependen algún posicionamiento esporádico al ámbito de algún centro donde cuenta con delegados más activos.

Mención aparte es la de USO-acaip  que aunque no cuenta con presencia en la Mesa de Negociación por carecer del 10% de representatividad, si es cierto que es el sindicato con más apoyo en prisiones. Curiosamente ese apoyo mayoritario no se ha tenido una correlación a la hora de actuar sindicalmente contra las agresiones, no pasando de algún comunicado en los centros donde se producen agresiones, pero manteniendo una pasividad frente a las agresiones a los funcionarios de prisiones que resulta en la más benévola de las definiciones paradójica.

Socialmente, laboralmente, legalmente no es posible seguir mirando hacia otro lado frente al grave problema que la pandemia de agresiones al personal penitenciario representa, hay que rechazar que sea una consecuencia, una necesidad o algo inherente al propio trabajo, porque eso está cuestionado científicamente en todo el mundo y solo es un pretexto para quienes pretenden que la situación siga igual.

No se puede aceptar el mercenario argumento que la violencia en el trabajo está dentro de la nómina, ningún trabajador, ningún funcionario, tiene porque ser agredido o tener un accidente por el mero hecho de trabajar. Vincular las agresiones o los accidentes laborales a la cuantía de la nómina es delictivo.

Hace falta, es urgente, acabar con esta pandemia, hay alternativas en directivas europeas, notas técnicas o propuestas sindicales y se puede explorar muchas otras, pero no es asumible que centenares de funcionarios y funcionarias sean agredidos cada año por trabajar en la prisión.

A la hora de buscar soluciones no estaría de más un papel más independiente, más profesional y más activo del servicio de Prevención propio de Instituciones Penitenciarias, que hasta la fecha está ausente y no se le espera frente a los accidentes laborales fruto de agresiones al personal.

Es necesario reclamar además una intervención más comprometida de la Inspección de Trabajo frente a esta sangría que se incrementa exponencialmente.

No cabe ningún espacio para la ingenuidad como para pretender que los responsables de prisiones que miran permanentemente para otro lado ante esta situación durante años, tomen un papel activo ahora para solucionarla. El abordaje del problema debe de pasar por una intervención seria y decidida de Función Pública, si el Ministerio del Interior les deja claro.

De todas las maneras el principal agente del cambio frente a las agresiones tiene que ser el funcionario o la funcionaria de prisiones, que tiene que asumir su responsabilidad para defender su salud, su integridad física y moral, exigiendo a todos los agentes anteriores, en primer lugar a sus representantes sindicales, medidas activas e inmediatas para que se cumpla la ley y su actividad profesional tenga la prevención y protección exigidas.
La celebración el próximo 28 de abril del día mundial de la seguridad y la salud sería un buen momento para invertir este proceso de degradación que padece el personal penitenciario

Las agresiones al personal de prisiones tiene soluciones, dejar que centenares de trabajadores sigan siendo agredidos cada año es una inmoralidad no aceptable en una sociedad moderna.


viernes, 11 de diciembre de 2015

¿PERMISO PARA AGREDIR AL PERSONAL PENITENCIARIO?

Ayer el BOE santificó, lo que probablemente sea la mayor agresión sufrida por el personal penitenciario, es cierto que prácticamente cada día hay alguna agresión violenta, las de palabra o gesto, son continuas, pero que quien tiene la responsabilidad y la obligación legal de velar por un trabajo seguro sea quien te excluye de la protección contra esas agresiones, es con diferencia más agresión que la que podamos sufrir en cualquier modulo.

No cabe duda que la cultura de la gestión carcelaria tiene un fuerte tufillo a rancio con impregnación de lo marginal y aliñado con el  toque de la  arrogancia y la prepotencia que da la mediocridad, pero de ahí a tratar de justificar que el personal penitenciario se queda sin protección frente a las agresiones, porque para eso ya tiene unas retribuciones superiores a las de su grupo, es sencillamente una inmoralidad que denota la catadura de quien se esconde tras estos argumentos. Saben sobradamente, que en esas retribuciones no entra ninguna agresiones, entran turnos, noches, estrés, responsabilidad, insalubridad, enfermedades infecto contagiosas, y debería de entrar el sufrir estos gestores sin corazón y sin gestión


En España, mientras no se cambie la legislación y se contraponga a la europea, el trabajador, la trabajadora, cualquier trabajador, de cualquier ámbito, tiene derecho al ejercicio de su trabajo protegido contra los riesgos del mismo, en primer lugar eliminándolos y si no es posible, evaluándolos, previniéndolo y protegiendo al fin. Y eso lo dice la Ley concretamente la 31/1995 y ninguna nómina puede cambiar eso.

Los gestores penitenciarios siempre han negado la necesidad de contar con ningún plan de prevención contra las agresiones en Instituciones Penitenciaras, lo han argumentado con el soliloquio de que para eso existe el régimen disciplinario y que se sancionan estas conductas delos presos contra el personal penitenciario. Por eso impiden que el servicio de prevención investigue las agresiones, los mismos responsables que no previenen que las agresiones se produzcan, investigan porque se han producido, es la perversión más absoluta.

Esto denota la verdadera naturaleza del problema, con esta posición nos están diciendo que el personal penitenciario no tiene derecho a la aplicación de la legislación en vigor en materia de prevención de riesgos laborales, y que tampoco tiene derecho a la protección de su salud frente a los mismos. Lo saben, pero tratan de mantener en la ignorancia al personal, ningún régimen disciplinario, ninguna sanción, cabe dentro de la prevención y la legislación de riesgos laborales. Las medidas regimentales, son eso, medidas para mantener el orden del sistema penitenciario, en ningún caso tienen nada que ver con la prevención de los riesgos del trabajo, de los que deben de ser protegidos todo el personal penitenciario.

Fruto de la insistencia de años y del oportunismo político electoral del momento, se ha producido un protocolo eufemísticamente denominado contra la violencia en el trabajo, muy básico, de mínimos, para enfrentar la creciente tendencia a las agresiones que padece el personal de la Administración General del Estado. Se cocinó a fuego rápido, había prisa por presentar medidas “para los funcionarios” durante la campaña electoral, cosas que borren cuatro años de agresiones del Gobierno contra derechos y poder adquisitivo, desde el inicio Función Pública dejo fuera a Instituciones Penitenciarias, obviamente sin el menor reparo de argumentar técnicamente ninguna razón, es difícil explicar porque el personal de Instituciones Penitenciaras no tiene derecho a la protección de su salud.

Urgía sacarlo ante el apremio electoral y consiguieron la activa complicidad de CSIF y la pasiva de UGT, con la oposición de CCOO. Porque lo que ningún firmante ha explicado es como en algo tan de mínimos y básico no se incluye a prisiones y luego se pretende hacer algo mucho más potente solo para prisiones, la palabra burla es lo menos que puede venir a la mente en estas circunstancias. Con la mayoría que les da la suma de CSIF y UGT lo aprobaron en la Comisión Técnica de Prevención de Riesgos y en la Mesa General de Negociación de la Administración General del Estado.

Que la Administración  (sus gestores, tienen nombres y apellidos no son un ente) no le da ningún valor al trabajo del personal penitenciario es sobradamente conocido, que la salud y el deterioro por trabajar en prisiones se la trae al fresco, es reiterativo, con centros sin personal, sin salud, sin derechos y que cuando por razones del trabajo no servimos, se nos jubila (con importantes pérdidas retributivas) en el mejor de los casos y siempre al cajón de los trastos inútiles en todos los casos.

Lo que ya es más difícil de entender es como autoproclamados sindicatos, defensores del personal penitenciario, votados por el personal penitenciario, y apoyados económicamente pro el personal penitenciario, pueden votar en contra del interés más básico de ese personal penitenciario, el interés por la integridad y la supervivencia. Porque todos conocemos que hay más de 400 agresiones graves al año, que el 90% de las agresiones graves de la AGE se dan en prisiones y que el 70% de las mismas son nuestras.

CSIF y UGT nos deben una explicación, porque el personal de prisiones tenemos menos valor que el resto de personal de la AGE, porque avalan privarnos de derechos que la Ley nos otorga, porque tienen el cinismo de rasgarse las vestiduras en los centros con las agresiones si luego apoyan al Gobierno para dejarnos sin protección frente a ellas. Esperemos que sea por algo más que el hecho de no lleguen las agresiones a las sedes de estos sindicatos.

Tiene la obligación de explicarnos, y eso no es contarnos de nuevo el cuento chino de que están negociando un protocolo solo para prisiones, todos sabemos que es falso, la Subdirectora General de Recursos Humanos, ya se lo dijo claramente, no hace falta ningún protocolo en prisiones.

Frente a la inmoralidad cómplice de permitir que sigan las agresiones contra el personal penitenciario, CSIF y UGT justifican y apoyan al Gobierno excluyendo a prisiones, con lo que las agresiones se seguirán incrementando, a costa de la vida y la salud de muchos compañeros y compañeras.

¿Tendrán tragaderas los dirigentes de UGT y CSIF en prisiones de mirar para otro lado mientras nos siguen agrediendo? Tal vez el cinismo lo pueda todo y en la siguiente agresión, en el siguiente centro, sacaran su nota de protesta enérgica, contra su propia complicidad


11 diciembre de 2015

lunes, 16 de noviembre de 2015

ANTE LA DEGRADACIÓN EN INSTITUCIONES PENITENCIARIAS. ¿UNIDAD SINDICAL? ¿UNIDAD EN LOS CENTROS?...O EL ÚLTIMO QUE APAGUE LA LUZ

Durante esta legislatura el proceso de degradación y deterioro de las condiciones y relaciones laborales en Instituciones Penitenciarias ha alcanzado cotas que ni los más viejos del lugar podían imaginarse.

Instituciones Penitenciarias ha comenzado el proceso privatizador, duplicando el servicio de vigilancia exterior, con unos costos de 33 millones de euros que los amiguete del lobby de la seguridad privada seguro agradecen.

En paralelo al derroche económico, también en celebraciones y conmemoraciones, han abordado un proceso de duro ajuste sobre las columnas vertebrales de un sistema penitenciario público, reducción de plantillas amortizando plazas, abandono de infraestructuras terminadas, recortes laborales, recortes de seguridad y protección del personal y un largo ectra. que justifican en un falta de dinero que parece no existe para el lobby de la seguridad privada. Tal vez de eso se trate, de deteriorar el servicio público hasta niveles que permitan entregarlo a ese mismo cartel de empresas de la seguridad.
Las consecuencias para el personal penitenciario son agudas y aumentan en intensidad con el paso del tiempo.

La carga de trabajo se ha incrementado,  a pesar del tan cacareado como coyuntural descenso de la población penal fruto de reducción de penas por tráfico y expulsión de extranjeros que no podrá amortizar el incremento que originara el reciente código penal y la innumerable relación de nuevos tipos penales, o la repercusión de la cadena perpetua (eufemísticamente prisión permanente revisable).

El aumento de la carga de trabajo, viene acompañada de situaciones que origina toda esta precariedad laboral, las agresiones al personal penitenciario tienen un crecimiento exponencial durante toda la legislatura y la única alternativa parece ser que ya están incluidas en la nómina según los gestores penitenciarios.

Las expectativas personales y familiares de cientos de funcionarios y funcionarias se esfuman, al no existir concursos de traslados, hay que decir con claridad a estos funcionarios y funcionarias, que los concursos son un derecho laboral objetivo y por tanto están supeditados a la existencia de una oferta de empleo público, salvo que se cierren instalaciones penitenciarias para favorecer dicho concurso. El déficit de plazas sin cubrir, más de tres mil, permitirá atender un concurso de traslados muy importante.

Y todo este  Armagedón penitenciario se adereza con un envejecimiento de las plantillas que nos lleva a puntos críticos de operatividad, ¿habrá quien piense en tener funcionarios de 70 años operativos en garantizar la seguridad y la reinserción en centros penitenciarios?
Este estado de cosas, todas negativas y en proceso de deteriorarse más no ha encontrado una respuesta creíble por parte del colectivo del personal penitenciario que está dividido, confrontado, indolente y hasta podría parecer que hasta cómodo con toda la basura laboral que inunda las prisiones.

Por parte de los sindicatos presentes en la mesa de negociación de Instituciones Penitenciarias, CCOO, CSIF y UGT (de los nacionalistas, presentes testimonialmente, no hay mucho que decir ni están ni se les espera) han promovido hace dos años una Plataforma en Defensa de un Servicio Público Penitenciario. En su favor cabe decir que han convocado numerosas movilizaciones en todos los centros al menos una vez durante este tiempo y han transmitido la precariedad existente a la opinión pública con bastante intensidad. Pero no menos cierto es que la participación de las plantillas, salvo centros concretos ha sido escasa como si sus problemas no fueran con ellos. Además de por las condiciones sociológicas propias de las plantillas penitenciarias, nos referiremos más adelante sobre este asunto, puede resultar un factor de desapego de la gente con estas convocatorias, factores como el que haya algún sindicato (CSIF) de esta plataforma más pendiente de dejar fuera a otros que de las propias reivindicaciones y de otra parte la incongruencia y doble moral no ayuda a hacer creíble esta plataforma, por ejemplo ante el grave problema de las agresiones, que han incluido en las últimas convocatorias, no se puede jugar con un problema tan grave, saliendo a la prensa “quejumbrosos y doloridos” en los centros cuando agreden a alguien y al mismo tiempo UGT y CSIF le firman al Gobierno para dejar fuera a prisiones de los programas contra las agresiones en la AGE.

En el otro lado el autoproclamado sindicato de prisiones o sindicato mayoritario de prisiones USO-acaip ha tenido durante esta legislatura una lamentable posición de seguidismo de la Administración y colegeo con el Sr. Yuste al que han protegido desmovilizando todos estos años y no participando de ninguna actividad reivindicativa colectiva, más allá de enfrentarse a algún director que no es de su cuerda. Siendo grave esta política para un sindicato, más grave aún es como la justifican, manifestando que como no están en la mesa (para lo que no han alcanzado los porcentajes necesarios) ellos no van a estar con quienes si están. Demostrando que para ellos es más importante su interés de sindicato que las necesidades del personal penitenciario.

Otro actor en este melodrama penitenciario es el emergente APFP que siendo minoritario y con presencia en algunas prisiones está recogiendo parte del descontento con la pasividad de USO-acaip. No han participado en ninguna movilización, han reunido a delegados y familiares en Madrid en el paso de cebra frente a la Secretaria General. A pesar de su emergencia durante los últimos 10 años es un canto a la nostalgia, pues articulan su discurso sobre los elementos de corporativismo más rancios, que son los que USO-acaip defendió y nos han traído a este estado de cosas la realidad laboral de IIPP. Su reivindicación estelar es que Instituciones Penitenciaras sea un sector y salga de la Administración General del Estado en términos de relaciones laborales, pues solo d este modo podrían sobrevivir como sindicato. Pero todos los datos indican que su petición de independencia choca con una realidad cada vez más centralizada y que no parece vaya a ser atendida. Consecuencia de su corporativismo “vintage”  hay actuaciones que chocan directamente contra las necesidades del propio personal penitenciario, como la que iniciaron para que los interinos perdiesen sus plazas de trabajo, cuestión bastante impropia de un sindicato.


Estos son los mimbres con los que se debe de articular una respuesta frente a la degradación laboral e institucional de Instituciones Penitenciarias.

Hay quien defiende terceras vías, como desarrollar actividades reivindicativas en los propios centros con independencia de lo que se haga en los demás. Las experiencias hasta ahora de estas opciones es que se abordan cuestiones que se acuerdan en otros ámbitos, que se hace desde el egoísmo de quítame mi problema y se lo paso al de al lado y que fundamentalmente no articula ninguna alternativa seria y de futuro para garantizar derechos y condiciones laborales en Instituciones Penitenciarias. Y por lo general surgen con delegados que bailan con la música que le marca el director o la directora del momento, que les utiliza para defender sus intereses como como director del centro ante IIPP.

Ante este panorama de abandono y desolación parece que quienes apuestan por dejarlo todo como esta ya tienen suficientes argumentos. Ese suele ser el sentir mayoritario del personal penitenciario que es poco proclive a lo colectivo, que enarbola la exclusividad de lo individual, de su individualidad por supuesto, y lo antepone a todas las individualidades que le rodean. Este tipo de personal suele ser el más reivindicativo en los puestos de trabajo, cafeterías o mentideros penitenciarios pero se vuelve transparente en el momento de tener que asumir alguna de sus reivindicaciones, para las que siempre tiene que haber alguien dispuesto a materializarlas, aunque sean los sindicatos que no sirven para nada.

Este compromiso con ningún compromiso de la mayoría del personal penitenciario es el que ha permitido que para los gestores les salga gratis todas las agresiones que perpetra contra las plantillas penitenciarias.

Si con esta actuación no han vapuleado y nos llevan a puntos inadmisibles laboralmente como empleados públicos, no parece ser la opción más inteligente a seguir, habrá que explicarles a estas personas que aquí o nos salvamos todo o no se salva ni dios, los transparentes tampoco.

Hay elementos alimentados por las pequeñas megalomanías corporativistas que tampoco ayudan, pretender anteponer unas categorías a otras, confrontar unas áreas a otras, enfrentar un género a otro o unos empleados a otros, no solo no tiene justificación objetiva alguna sino que además solo ayuda y favorece a los que atacan nuestros derechos.

Por todo ello si queremos cambiar, si necesitamos reivindicar, si buscamos un futuro laboral como personal penitenciario. No hay otra salida que la unidad sindical, impuesta por las plantillas, obligada por la afiliación de los diferentes sindicatos en torno a cuestiones básicas que nos afectan a todos y sobre los que no debería de ser difícil ponerse de acuerdo, sin renunciar a la defensa de las perspectivas sindicales de cada cual que no deberían de servir de coartada para eludir la obligación de trabajar por el bien común de las reivindicaciones que se acuerden, pero que básicamente podrían articularse en torno a elementos que nos unen.

PRISIONES SERVICIO PUBLICO CON EMPLEADOS Y EMPLEADAS PÚBLICAS
OFERTA DE EMPLEO PARA PRISIONES Y APERTURA INSTALACIONES
CONCURSOS DE TRASLADOS ANUALES
PROGRAMA CONTRA LAS AGRESIONES AL PERSONAL PENITENCIARIO

Es momento de ver cuanta inteligencia se acumula entre el personal penitenciario, si somos capaces de imponer a los sindicatos que nos representan un camino de soluciones y no de confrontación. O si la carencia de inteligencia y los egos dejan las manos libres otros cuatro años para seguir degradando nuestras condiciones y quejarnos de nuestro “mal fario” pero no hacer nada por cambiarlo como hasta ahora.


Ese es nuestro reto, si logramos todo cambiara, sino tendremos lo que nos hemos trabajado, lo que merecemos. NADA

martes, 31 de diciembre de 2013

UN FUNCIONARIO EN LA CORTE DE LA PRIVATIZACION

Erase que se era un país en el cada vez que salía el Sol, sus ciudadanos recibían la dorada bendición que multiplicaba los panes y los peces, las clases sociales habían sido abolidas por el vellocino de oro y la riqueza lo inundaba todo, se sembraban de pisos y chalets los inútiles espacios plagados de centenarios árboles, crecían atalayas que extendían su sombra sobre al azul marino. Las arterias de ese cuerpo nuevo y pleno de vida crecían sin cesar, creando más riqueza  y desplazando  toda esa felicidad a lo ancho de la patria, sonriente tras los ahumados cristales del último modelo de automóvil, o de la difuminada mirada desde el cristal del tren de alta velocidad o ya cansino desde el embarque de los más modernos y caseros aeropuertos.

La democracia, las luchas de los trabajadores, el espíritu de sacrificio político de la transición, o el propio designo de los dioses ignominiosos del capital había elegido a ese viejo pueblo sureño para asaltar la modernidad tras la siesta, regando de puro capitalismo popular hasta el último de los sueños de sus habitantes, suprimiendo a golpe de ensoñación y vanidad, los trabajadores, los funcionarios y todos los demás asalariados envilecidos por el trabajo.

Sin clases sociales, sin trabajadores, solo con la riqueza que se multiplicaba por si misma sin cesar. Las importaciones crecieron al mismo ritmo que la felicidad de los pobladores de tan idílica patria, llegaban todas las modernidades, todas las delicatessen, todas las tecnologías. Pero sobre todo se importaban trabajadores y trabajadoras, para que se envilecieran cuidando de los naturales en el país que deserto del trabajo, llenando de trabajo, sus propios sueños por una vida mejor.

El escaparate lucia las mejores galas, entre coloridas luces de neón a plena potencia, mientras los ojos del resto del pequeño mundo se quedaban pasmados ante fortuna y todo el esplendor desplegado por la camada nacional de nuevos ricos de aquel recóndito y viejo territorio del sur de Europa ajado de historia, muerte y sueños.

La deslumbrante felicidad lo llenaba todo, bueno casi todo, quedaban las enormes masas de brazos adquiridos en miles de vuelos, o al vaivén de una patera, que no comprendían que tenían que integrarse en la generosa nación que loas acogía, y solo podían hacerlo si con sus miserables sueldos, con los que apagaban el hambre de los suyos en lejanas tierras, encendían también el escaparate de sus vidas y los devoraban en el supermercado del crédito para también ser propietarios y abandonar el designio del malévolo trabajo que los había traído hasta nosotros.

Junto a ellos, tampoco tenía luz ni escaparate, un hombrecillo de modales serenos, acompasados movimientos y generosa actividad. Era el funcionario de palacio, nadie sabía cómo se llamaba, todo el mundo le gritaba socarronamente al saludarlo funcionario, si se sabía que era como un museo viviente, vestigio de otros tiempos en los que había un Estado y él se ocupaba de dar servicios públicos que eran para todos y no para los que los pudieran pagar.

Él, cuando los funcionarios se sumieron a la moda de encender las luces de sus vidas y navegar por la cresta de la riqueza que todo inundaba, renunció a dejar de ser el humilde funcionario que lucho por su plaza entre miles de otros que también querían serlo, o tal vez simplemente no pudo abandonar su condición, porque no pudo sin más, tampoco molestaba a nadie, así que para que saberlo. Nadie sabía muy bien a que se dedicaba, nunca se supo muy bien para que servían los funcionarios, son grises y mediocres, incluso algo taimados, pero ahora ya nada era público el que necesitaba un servicio lo pagaba y si no lo podía pagar no era digno de vivir en el país del esplendor. El funcionario era una nebulosa de la historia

Una mañana el diario que colgaba bajo el brazo del funcionario advertía que se había decretado la crisis en el país del otro lado del charco, pero los comentarios resaltaban como acá seguía brillando la luz y la felicidad, estos americanos estaban locos, mírate que dejarse engañar con las “subprime”, si ya se les notaba que eran todo apariencia, están en decadencia, mientras tanto nosotros cabalgamos desbocados hacia el futuro.

Otra mañana pocos meses después los desayunos se entrecortaban con la cantinela repetitiva de radios y televisiones, la recesión había llegado a Europa, se había frenado el crecimiento, se gastaba demasiado y los bancos no tenían suficiente dinero. Pero nosotros seguíamos encendiendo cada día con más luces el escaparate de nuestras vidas, y miramos recelosos la pausada rutina del gris funcionario que mecánicamente acudía a su puesto.

Un frío día de primavera desde el Gobierno, que nos había encendido el alma para asaltar el futuro y la modernidad, se nos decreta que queda suprimida la luz en nuestros escaparates, que debemos los gastos desaforado y que los humildes empresarios que nos habían financiado nuestra barbarie quieren su dinero.

Las viviendas se vaciaron y quedaron para los bancos que las vendieron a los locos americanos y los no menos locos rusos. La enseñanza se declaró artículo de lujo y propio de la nobleza de sangre, se necesitaba un certificado de un fondo de inversión o del consejo del banco, para que los infantes pudieran acudir a estudiar.  La sanidad asumió la responsabilidad que el Gobierno le mandato y comenzó a desarrollar programas para que los más débiles, inútiles o faltos de utilidad productiva no viviesen demasiado. Las pensiones su suprimieron, un país moderno no podía mantener a millones de haraganes paseando por sus calles. La religión privatizo el cuerpo de las mujeres y lo puso a parir para que el país creciese con el aporte de más mano de obra joven.  Se implantaron leyes contra los marginales que protestaban porque la riqueza hubiera desparecido en los bolsillos de la minoría de la casta anónima. Finalmente se abolió la siesta

Cuando ya no había luz en el país, cuando los escaparates de nuestras vidas se sentían huecos y cuando el Estado no existía para asistir a los ciudadanos, porque ya no quedaban ciudadanos, solo esclavos y por tanto no se necesitaba de servicio público alguno, ni de funcionarios que los gestionasen….alguien recordó que había un viejo y taimado funcionario, que aún acudía a su puesto cada día en la Corte de la Privatización.

Reunido el consejo de los anónimos gobernantes decreto que la crisis había sido provocada porque nadie se había preocupado de aquel funcionario, del gasto que obligaba para todos y del riesgo que representaba su conducta honesta para con su ejemplaridad corromper al país. Se acordó que como responsable de la crisis debería de pagar por ello.

A la mañana siguiente se le comunica  del delito cometido y que sería ajusticiado por ello, nada más ponerle en antecedentes es detenido y llevado a la plaza de la Concordia dentro del Palacio de la Corte de la Privatización y con los leños recogidos por los esclavos del departamento de parques y la dirección de algunos sumisos del departamento de fuegos, fue consumido bajo el fuego purificador, mientras se retransmitía a todo el país por televisión la decisión del Gobierno de tomar las riendas de la lucha contra los responsables de la crisis. 

Todos los esclavos del país contemplaron gozosos como se había hecho justicia, y al fin de nuevo todo recuperaría su esplendor, cuentan que  no se recuerda un día con tanta producción como aquel en los anales del rico país del sur de la vieja madre Europa


lunes, 9 de abril de 2012

LA CONDENA COMO NEGOCIO

La agudización de la crisis y sus perniciosas consecuencias sociales, con la expulsión del sistema de millones de personas, la extensión de los recortes y desclasamiento entre las capas medias de las sociedades occidentales, unido a un incremento del rechazo social del pensamiento único del neoliberalismo imperante, conlleva a posicionar la prisión en un lugar central de las sociedades avanzadas.
Se refuerza el Estado penal como respuesta frente a la generalización de la inseguridad social y no como respuesta al incremento de la actividad delictiva, ejemplo paradigmático es EEUU donde se paso de un sistema progresivo a un régimen de tolerancia cero, las estadísticas son elocuentes en este sentido, en 1975 con un sistema progresivo se encarcelaba a 21 personas por cada 10.000 delitos mientras que en el 2005 con un sistema de tolerancia cero se encarcelaba 125 personas por esos mismo 10.000 delitos. Las diferencias no se sustentan sobre el incremento de los crímenes sino que acompaña a la utilización de los tribunales y las cárceles para refrenar las dislocaciones urbanas causadas por la desregulación económica y la implosión del gueto como contenedor étnico-racial, así como para imponer la disciplina del trabajo precario en las capas más bajas de la estructura polarizada de clases. A consecuencia de ello, el resurgir de las cárceles pretende cumplir tres misiones que poco tienen que ver con la reducción del crimen: doblegar a los sectores de la clase trabajadora posindustrial más reticentes a aceptar la precarización del trabajo asalariado; poner en cuarentena sus elementos más conflictivos y superfluos; y controlar los límites aceptables a los que se deben ajustar los “ciudadanos de bien”, mientras se apuntala la autoridad del Estado.
 Europa Occidental se manejan índices más modestos de reclusión que oscilan entre una sexta y una décima parte de las cifras de EEUU.  Pero en Europa Occidental tienen un crecimiento intensivo desde el comienzo de la década de los 80: En Francia, Italia y Bélgica han aumentado más de la mitad; se han doblado en Inglaterra, Gales, Suecia, Portugal y Grecia; y se han cuadruplicado en España.
Según Loic WacquantLos recortes en la ayuda pública, por un lado, unidos al proceso de transformación por el cual el Estado de bienestar con su derecho a la protección se convierte en el “Estado del trabajo”, en el que uno se ve obligado a aceptar empleos precarios como condición para recibir la ayuda, y la apuesta por la cárcel como herramienta, por el otro, son las dos caras de una misma moneda. Juntas, las políticas de empleo y las penales ejercen un control simultáneo sobre la pobreza en un tiempo en el que se profundizan las desigualdades sociales y se generaliza la inseguridad social Desde esta perspectiva la criminalización de los que no acepten el nuevo contrato social sostenido sobre la precarización y la exclusión social es un hecho cierto.

La ofensiva contra el Estado del bienestar y la democracia en Europa que se está produciendo desde la hegemonía política del neoliberalismo busca bajo la inocente bandera del libre mercado, el desmantelamiento del estado social y el Gobierno de una “elite” como instrumento necesario para mercantilizar y obtener beneficio de todas las esferas de la vida, incluido el negocio carcelario. La hipocresía de esta concepción salta por los aires cuando se analiza con cierto rigor la estructura social, donde el laissez faire, et laissez passer se mantiene en la esfera de la cúpula dominante en su lucha por el control de las mayores porciones del mercado total, mientras que a la par el ordenamiento jurídico se vuelve más represivo, estrecho y controlador con las clases populares. Eso explica el permanente estado de revisión del código penal español, criminalizando un mayor número de conductas y su extensión temporal, consiguiendo con esa política un crecimiento exponencial de la población penal española, dándose la paradoja que siendo uno de los países con menor actividad delictiva de Europa es uno de los que cuenta con mayor población penal relativa.
La imposición de la disciplina de mercado no constituye un proceso autónomo. Muy al contrario: su implementación se encuentra con una recalcitrante oposición y desencadena múltiples resistencias; se traduce en la propagación de la inestabilidad social y la agitación civil entre las clases más desfavorecidas; y prácticamente socava la autoridad del Estado. El dominio del mercado por tanto necesita de sólidos dispositivos institucionales que los sostengan y apoyen, siendo uno de ellos un aparato penitenciario ubicuo y enérgico que persiga a aquellos que sufren el coste social de la reestructuración de la autoridad pública.
Las posiciones políticas hegemónicas en Europa conllevan  una mercantilización absoluta de la vida y las relaciones sociales, la experiencia estadounidense demuestra que las cárceles son un buen negocio y dan pingues beneficios. El camino está abierto, la contestación social a los procesos de expropiación social que se están produciendo incrementara la población penal y las políticas represivas, consiguientemente se creara un potencial mercado penitenciario que abrirá negocios por dos vías, las propias de las instalaciones, infraestructuras y su control así como áreas funcionales completas como puede ser la sanitaria, la de tratamiento o el área mixta, ejemplo ya los tenemos en España como pueden ser los alquileres de cárceles en Cataluña o la ultima intención del Ministerio de Interior que promueve la privatización de la seguridad exterior de las prisiones, para abrir ese nicho económico a las empresas de seguridad con el pretexto de dar cobertura a los escoltas del País Vasco. La otra vía es “poner a producir” a los presos, ya se produce un dumping social y económico con las empresas que cierran en el exterior y se instalan dentro de la cárcel, pero no está sistematizada la producción, ese paso es un camino que el mercado no tardara en andar.
Definitivamente el modelo neoliberal en su picadora social pulveriza los derechos, la protección social, condena al trabajo precario y mal retribuido a millones de ciudadanos, deja en la indigencia a la vejez para conseguir que el mercado domine los servicios públicos y los transforme de públicos en privados.
Ese proceso conllevara incremento de población penal, mercantilización de la condena y beneficios privados con un sistema penitenciario donde el estado ira saliendo por las puertas en la misma intensidad que las empresas se instalen en todas sus esferas de actividad.


http://www.youtube.com/watch?v=IYgla9ZY3Ec

jueves, 22 de marzo de 2012

PERSONAL LABORAL, LOS NUEVOS PARIAS DE PRISIONES

La carrera emprendida por los diferentes Gobiernos europeos y por los de diferentes colores en España por conseguir el record de destruir más empleo y quitar más derechos a los trabajadores ha tenido un nuevo hito con la reciente Reforma Laboral del Gobierno del Sr. Rajoy, el mismo que para pescar votos que decía no iba a subir impuestos, no iba a tocar el despido y mantendrá el nivel adquisitivo de las pensiones todo ello convertido en una gran mentira por  obra y gracia del BOE.
La Reforma Laboral, hace la número 52 de las reformas aprobadas por distintos gobiernos desde la aprobación del Estatuto de los Trabajadores, todas ellas en la misma dirección cercenar derechos conseguidos en las luchas de los trabajadores por la democracia y los derechos sociales, y asimismo todas con las mismas consecuencias, un mercado laboral cada vez más precario, menos productivo y con cifras de paro estructural del doble de la media europea.
El argumento central de toda reforma laboral, léase merma de derechos laborales, es la lucha contra el paro, desde el poder, es decir desde donde los que combaten su paro yéndose a los consejos de administración, de las empresas que protegieron, cuando pierden las elecciones, siempre ponen mediáticamente a los que tienen trabajo frente a los que no, y como son de insensibles los que tienen el privilegio de trabajar y que no están dispuestos a perder derechos y retribuciones  para que los otros tengan trabajo. Esta maquiavélica posición consigue dormitar y justificar las mentes dormidas socialmente y señalan al trabajador como el causante del paro, la corrupción y los enormes beneficios financieros de la especulación.
Si además de trabajador, se es trabajador público, o funcionario entendido éste en términos acusatorios y peyorativos, estamos ante un criminal social al que hay que poner coto en su egoísmo que pretende pervivir en sus privilegio de seguir siendo trabajador y además insultar a la sociedad pretendiendo tener un trabajo estable. Ya está servida, la cacería del “funcionario” está justificada  socialmente y cualquiera puede insultar la profesionalidad y el quehacer de esa relación laboral, podríamos pedir perdón por haber superado unas oposiciones a quienes no lo lograron, disculparnos por prestar servicios sociales a los que se quedan despojado de todo y acumulan desesperanza, incluso salvar alguna vida  de algún deslenguado integrista contra los servicio públicos. Pero eso sí, lo que no debemos de estar dispuestos es a pedir perdón, ni humillarnos frente a quienes tratan de hacernos responsables de la crisis, de todos aquellos que bailan la música de los flautista de Hamelin que tocan la marcha fúnebre de los derechos sociales. Porque los verdaderos responsables de esta crisis, de toda la miseria que se expande por Europa, son los que escriben las letras, ponen la música y alimentan desde sus medios la brutal campaña contra los servicios públicos y sus servidores.
Atacar a los empleados públicos y hacerlos responsables de la crisis en necesario para crear la justificación de que los servicios públicos son caros, ineficaces e innecesarios y todo esto lo hacen para ganar dinero con los servicios públicos, cobrarnos por la salud, la educación la dependencia es su objetivo central. Pero también lo hacen porque somos molestos porque cada partido le gustaría poder despedir a los funcionarios y poner a los “suyos” como antaño, porque somos molestos frente a las corruptelas, el nepotismo, los tratos de favor, el clientelismo y el saqueo de las arcas públicas. Todo esto se hace mejor si empleados públicos y sin servicios públicos, o al menos que sean sin empelados públicos y con servicios públicos privatizados.
Por estas razones y no por que quieran acabar con el paro, que ya han tenido la desvergüenza de decir que aumentara con la Reforma Laboral ha aplicado la reforma laboral a las administraciones públicas y en particular al personal laboral de las mismas, quieren eliminar este personal y el que se deban de quedar con el tenerlo sin derechos y con sueldos de miseria (de más miseria aún), por eso el personal laboral de prisiones puede ser despedido procedentemente si falta nueve días alternos por bajas justificadas, por eso les pueden cambiar a capricho el horario, las retribuciones, las funciones y el centro de trabajo. Y si todo esto no es suficiente puede ser despedido sin más contemplaciones con 20 días por año trabajo.
Toda esta panoplia de desafueros hará que el endémico caciquismo reinante en el interior de los centros penitenciarios españoles se incremente exponencialmente, las vejaciones, humillaciones y acoso subirán de un modo brutal, con trabajadores y trabajadoras cada vez más destruidos profesional y humanamente, con menos derechos, convertidos en parias al albur de excéntricos gestores.
Hay quien para aminorar la cobardía de mirar hacia otro lado trata de justificar que están bien estas medidas que así se acaba con el enchufismo, olvidando que estos trabajadores accedieron a su plaza por oposición en condiciones de igualdad, merito y capacidad y que las condiciones de ese acceso han sido brutalmente violadas por la reforma laboral. También se dan los casos de otros empelados públicos, los funcionarios pata negra, que en el mejor de los casos con displicencia y en otros muchos con la ignorancia de la arrogancia dicen que la cosas no va con ellos, que mientras lo suyo este amarradito que todo está bien, no acompañan demasiado las luces ni la inteligencia a quienes se justifican tan pobremente, basta asomar su mirada mas allá de sus narices y comprobaran como hay movilidades geográficas y funcionales, recortes y queda aún pendiente el desarrollo del EBEP en la AGE que traerá nuevos males a los funcionarios “pata negra” de prisiones, entonces tendrán que comer con sus consignas partidistas y serán más pobres pero estarán felices de que sean los suyos quienes les hagan más pobres.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

UNA ESTAFA LLAMADA CRISIS

Mirando en retrospectiva las palabras de nuestros lideres políticos cuando se origino la crisis especulativa y la realidad en la que nos movemos hoy, es ilustrativo y altamente pedagógico para comprender como nuestros sistema democrático se debilita ante el empuje de los “gobiernos en la sombra” como la Trilateral o el Club Bilderberg que son la punta de lanza de los grandes fondos financieros de especulación. Recordamos como el propio Obama amenazaba con sistemas de control a los grandes Bancos estadounidenses (origen de la crisis por su especulación con las hipotecas basura) o como nuestros líderes más pequeños en Europa despotricaban (formalmente) contra las agencias de calificación. Por supuesto de nuestro Gobierno mejor no hablar, se ha limitado y se limita, el nuevo (ya lo ha dejado de manifiesto) a cumplir los mandados que le hacen.
Frente a toda la palabrería de los gobernantes políticos, los gobiernos de la sombra imponen a sangre y fuego sus políticas neoliberales en el orbe, particularmente en la vieja Europa, desarmada y dividida políticamente, desmovilizada socialmente y con una entelequia de unidad económica propia de un tendero de barrio.
Con la crisis como envoltorio estamos padeciendo una agresión a nuestra capacidad de decisión como ciudadanos, nos han cambiado la Constitución para atarnos en una noche en un acuerdo palaciego entre los dos clubs políticos que representan los intereses de los citados gobiernos en la sombra.
La crisis tiene evidentemente consecuencias económicas pero su naturaleza es política, se sustenta en la bases de falta de circulación de capital productivo y una concentración del capital especulativo, que ha cerrado el acceso al crédito y por ende  a la actividad económica productiva, arrastrando con ello a un aumento del desempleo, de la falta de demanda y la pérdida del poder adquisitivo de una población fuertemente endeudada. Las políticas neoliberales intensifican las medidas de ajuste constriñendo más la economía y lo apuestan todo al dios mercado, que es justamente la razón de esta nueva crisis estructural. Se apuesta por reducir en términos reales los salarios, no hay razones (porque no hay contraparte para defender lo pactado) para sostener el pacto social europeo que dio origen a los servicios públicos del Estado del bienestar, la liquidez que el sistema financiero requiere se está obteniendo de unas políticas económicas que buscan una transferencia neta de rentas del trabajo a rentas del capital.
Esas políticas mas allá del espacio para lo teórico tienen consecuencias prácticas inmediatas para la mayoría de la población, con especial repercusión en dependientes, desempleados y empleados públicos.
El Estado ha sido asaltado por quienes provocaron la crisis (¿intencionalmente?) y nos encontramos con los secuaces del Goldman Sachs principal banco artífice de la crisis, colocando a Draghi (presidente del Banco Central Europeo), Mario Monti, el presidente del Consejo Italiano que reemplazó a Silvio Berlusconi; Lucas Papademos, el nuevo primer ministro griego, pertenecen todos a la galaxia de Goldman Sachs. Los zorros cuidando de las ovejas, los resultados solo pueden ser unos, los mismos que los que llevaron a la ruina y el hambre hace una década  a Sudamérica con las mismas políticas aplicadas desde el FMI.
Los ciudadanos italianos y griegos no pueden decidir quienes les gobiernan, desconocen casi todo sobre la crisis y nos imponen las políticas, pero somos los únicos que sufrimos  sus consecuencias y quienes financiáramos sus consecuencias.
Nos cuentan que no hay dinero, para cubrir las necesidades básicas del paro, de la salud, de la dependencia o de la educación.
No dicen que no hay dinero para retribuciones justas de los asalariados
Nos recuerdan que no hay recursos para empleados públicos, ni infraestructuras ni material corriente
Nos dirán que debemos de sacrificarnos, “por el bien nacional”, que todos arrimemos el hombro, pero mientras tanto rebajan los impuestos a los patrimonios, a las grandes herencias, subvencionaran empleos basura en condiciones semifeudales y continuaran vaciando la caja del Estado para los suyos, porque ellos si tienen claro que son las clases sociales, sobre todo la suya.
Mientras en sus medios de comunicación nos atiborran de los lujos asiáticos de los ciudadanos por  querer tener atención sanitaria, vacaciones pagadas, educación para sus hijos y otros caprichos propios de la plebe, gastaran miles de miñones en sus juegos de muerte y guerra por todo el mundo para someter por las armas a los infieles que no se doblegan a sus designios y nos les ceden los recursos de materias primas a sus multinacionales. Para esas cosas de muerte, si crearan oferta de empleo.
Por el bien nacional tendrás que pagar, si tienes dinero, para que enseñen a leer a tu hijo o que las puertas de la Universidad se abran para tu niña. La abuela deberá de estar en el pisito de 70 metros cuadrados con su Alzheimer y tu cariño sin ninguna atención especializada. En el hospital te dirán que hay una nueva línea de de fármacos que irán bien para tu cáncer pero como no se cubre por el ajuste tu expectativa de vida será menor, eso si no olvides pagar la consulta y la receta al salir. En caso de una calamidad accidental, búscate en la red un buen cursillo de supervivencia, porque protección civil se desmantela, los bomberos no tienen motobombas para allegar y la policía tiene a todos sus efectivos protegiendo al propiedad privada que el delito se ha disparado por la cantidad de vagos y envidiosos que quieren las cosas de los ricos sin trabajar duro como ellos.
Pero todo ese sacrifico y otros que vienen en camino serán por bien empleados, las castas inferiores cumplimos nuestro destino para mayor gloria de nuestra casta dirigente y cada euro que aportemos por estos sistemas será inmediatamente inyectado a las mermadas cajas de nuestros banqueros, como esta semana con la aportación de España de 15.000 millones al FMI para subvencionar crédito al 1% a los bancos que luego lo prestan en deuda soberana al 5%.
Esta mañana he estado en el banco, aún no me ha llegado la extra, como soy empleada pública no sé cuantas extra mas tendré, así que a cogerla rapidito, eso si me fije que tras las ojeras del cajero y su mirada taciturna no había ninguna bandera en el pulcro espacio bancario, así descubrí que el dinero no tiene bandera y que no hay interés nacional cuando hay dinero por medio. Me han comunicado que me suben las comisiones por dejarles dinero, eso si con una sonrisa de su Directora y unas voluntariosas FELICES NAVIDADES

viernes, 14 de octubre de 2011

UNA ORGIA DE VULGARIDAD

Confusa entre las emanaciones de mi té matutino apenas alcanzo para que mis mandíbulas se cierren sobre la crujiente rebanada de miel y mantequilla. Es cierto que vivimos tiempos de mudanzas, ideológicas, políticas, sociales, y porque no, dé compañía vital. Pero el desparpajo y la desfachatez, con el que los poderosos se mean sobre nuestras neuronas mientras saquean nuestras carteras, y las de nuestros descendientes de varias generaciones más, no tiene parangón en los últimos decenios.
 Mi incredulidad se ha desbordado, la tostada se me indigesta y queda mordisqueada en el plato, mientras el periódico me recuerda en un enorme titular que el recientemente electo gobierno portugués ha decidido dar una nueva vuelta de tuerca a sus ciudadanos suprimiendo las pagas extraordinarias a pensionistas y funcionarios. Todo ello con el fin  de hacer frente a sus compromisos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) de recorte del déficit, el déficit que se sustenta sobre la manipulación especulativa del coste del crédito y la recapitalización de los bancos que con sus políticas financieras de casino han provocado la situación.
Los “mercados” están orgásmicos en una sangría sin fin de la ciudadanía, es una orgia espasmódica, donde cada día golpean al débil para congraciarse con los anónimos (¿?) y poderosos “mercados”, el triunfo de neoliberalismo a escala mundial, la falta de contrapesos en la escena política global y el aburguesamiento e indolencia de las clases populares de los llamados países desarrollados, consiguen una intensidad en la agresión directamente proporcional a la indolencia y resignación de las víctimas.
Las clases pudientes, (ahora ya sin disfraz se visualizan las clases y sus intereses contrapuestos) siempre hicieron una selección natural en sus familias, los hijos “listos” se harían carrera en nobles profesiones, como la judicatura, las empresas, los despachos de abogados, médicos de renombre, ectra. Para los hijos “tontos” reservaban la “cosa pública” como único modo de garantizarles su sustento en las más variables condiciones.
Y esos son los que bajo diferentes banderas partidarias y colores ideológicos mangonean la política europea en una única dirección, servir a su amo y  ser prepotente y depravado contra los ciudadanos. En España siempre con su revolución de modernidad pendiente, el paisaje y paisanaje político de esta casta es mas cateto y caciquil si cabe.  Son conocidos los numerosos episodios de corruptela por toda la piel de toro, no hay sigla que se salve, y no lo hay porque es un gen el que les impulsa a tratar de pervivir sus privilegios de casta, no representan ciudadanos, no representan partidos, solo se representan a ellos, a su casta de hijos tontos.
Eso explica como seguirá cualquier gobierno del establishment con la misma política que les ordenan sus amos, los mercados (capital financiero) y que no es y no será otra, que amedrentar a los ciudadanos, desacreditar socialmente cualquier organización que se oponga a sus políticas, recortar derechos sociales y cívicos, quebrar financieramente los servicios públicos, privatizar servicios públicos. Hacer caja con el Estado y hacer que la mayoría de la población, los asalariados paguen su orgia de desvergüenza, su egoísmo y su locura especulativa.
Viendo los personajes que mecen la cuna, ya conocemos el futuro de la criatura,  tenemos a unos se ven con empresarios en gasolineras para hablar de negocios, otros no acaban de tomar posesión y nombran a primos, hermanas, hermanos, tíos, cuñados y demás familia para que cobren de las mismas cuentas publicas que reducen para servicios sociales.
No puede caber sorpresa que ese clima  domine también la gestión del medio penitenciario, saltándose la ley e ignorando lo que significa la obligación de negociar de buena fé y cumplir lo acordado, comprando lujosas bicicletas para excursiones mientras no se paga la luz en la prisión, nombrando a gentes próximas a puestos que no existen, haciendo concursos teledirigidos para quienes se nombran previamente a dedo consoliden la plaza, viajes a Estrasburgo de presos cuando se cierran líneas de autobuses para que el personal pueda acudir a trabajar, contratos como el de los uniformes con presupuesto pero sin prendas entregadas, recepción de obras que no funcionan…Todo ello, y más, mucho más.
Mientras no hay plantilla de personal penitenciario en los centros, mientras inversiones faraónicas no cubren las expectativas por falta de recursos, mientras los CIS se convierten en centro de segundo grado con libertad para salir a la calle, mientras continúan declarándose incapacidad permanente de personal porque no existe prevención laboral, mientras…
La casta se sumerge en el fango de la vulgaridad de matón tabernario que golpea y roba al niño que le reclama que le deje pasar en su camino hacia el futuro, mientras babea con el lomo inclinado tras la zanahoria del dólar.
No podemos resignarnos, no podemos ver normal la degradación y la anormalidad, no podemos evitar el tomar partido por nuestros intereses, tener que resistir, defendernos de tanta vulgaridad y de tanto saqueo, de lo contrario seguirá meándonos sobre nuestras neuronas, y además pedirán que les demos las gracias por salvarnos.


martes, 20 de septiembre de 2011

SILENCIO COMPLICE

La ausencia del sindicalismo en prisiones está adquiriendo un nivel nunca antes visto  en la vida laboral de los centros penitenciarios. Tras el anuncio del presidente del Gobierno de toda una batería de medidas de recortes, muchas de las cuales atacaban directamente al línea de flotación de nuestro forma de vida profesional y personal, los sindicalistas abordaron el proceso de elecciones sindicales, con un programa común, la descalificación del adversario, pero sin compromiso alguno de futuro para abordar la nueva situación.
Las grandes confederaciones organizaron movilizaciones virtuales y sus miembros en prisiones les secundaron, los sindicatos gremialistas trataron de lavar la cara lanzando la convocatoria de una procesión secular en Madrid, incluyendo un bono de terapia ante el Ministerio de Interior. Los demás, los que buscan abrirse un hueco en el mercado sindical, sacan papeles de verbo subido e hibernada práctica. Y las trabajadoras y trabajadores nos pasamos el día criticándoles en las cafeterías o en los módulos, demonizándoles y haciéndolos responsables de nuestra pasividad,  pero si acertar a comprender la que se nos avecina.
Mientras tanto el deterioro institucional que se vive en los centros de trabajo es de un nivel de degradación cada vez más cutre e irrespirable, con directores convertidos en cónsules pretorianos, más ávidos de preparar su futuro ante la caída del Imperio que de la gestión del día a día.
La coartada del “no hay dinero” lo justifica todo, que los uniformes no se entreguen, lo hagan mal; que se recepcionen obras y servicios que no funcionan; que no contraten personal, que echen a los interinos, que no haya oferta de empleo, que se derroche en gastos superfluos, que se esté a puertas de perder la productividad y la acción social, que quieran quitar el transporte, etc.
Mientras tanto, los paganos, estamos solos en los módulos, no hay relevos para comer, pillar un noche es una lotería, no agreden, nos degradan profesionalmente, cuando estas enferma ya casi necesitas una dispensa papal para justificar, te denuncian por cumplir tus obligaciones, te abren expedientes porque no cumplen los mandos sus obligaciones y todo eso por menos dinero, y menos el próximo año, y menos aún el siguiente.
Es necesario decirles a nuestros sindicalistas que con la que está cayendo se les ha acabado el año sabático, que deben de cumplir con sus obligaciones o dimitir. Porque en contra de los que muchos promueven para permitir profundizar más en este estado de ruina en el que vivimos y que pagamos los más débiles de la cadena, en prisiones y fuera, en contra de ese pensamiento fácil, lo que hay que hacer es responsabilizar a nuestros sindicalistas y nuestros sindicatos que no pueden seguir mirando para otro lado.
Y para ello es urgente una profunda regeneración de nuestros sindicatos y nuestros sindicalistas hay que finalizar con la tendencia a convertirse en una casta ajena al mundo y las compañeros y compañeros que representan, y consiguientemente exige que seamos menos “parlanchines” y más participativos y reivindicativos. Sólo los afiliados podemos obligar a que se regeneren y democraticen las estructuras sindicales para que sirvan a su fin, y eso sólo cabe hacerlo desde dentro de los propios sindicatos.
Todo lo demás es ser cómplices del estado de abandono y derrumbe que nos acosa en los centros penitenciarios.

viernes, 9 de septiembre de 2011

UNA DE LIBERADOS SINDICALES Y SUBVENCIONES

A ninguna se nos escapa que los sindicatos en éste país tras su brillante aportación y sacrificio para la instauración de la democracia  se ha ido deslizando hacia una “institucionalización” que ha ido difuminando las fronteras entre su geografía reivindicativa y luchadora y el espacio anodino del gestor de servicios, su transformación de organización de lucha en empresa de servicios ha creado una espacio para la desconfianza.
No menos cierto es que en el terreno de la realidad de los centros de trabajo se dan todo tipo de circunstancias “adversas” con la que las que la naturaleza humana toma forma, sindicalistas que se aprovechan personalmente de su situación, envidias y confrontaciones personales, descréditos desde la patronal, trabajadores que utilizan la sigla sindical en sus ambiciones o rencillas personales y un largo ectra. de circunstancias que desgastan y difuminan la propia labora del sindicato.
La crisis ha traído un exponencial crecimiento de los expedientes de regulación, de cierres de empresas, en definitiva miles y miles de trabajadoras y trabajadores son expulsados del mercado laboral. Estas situaciones son gestionadas por los sindicatos con un importante desgaste de su imagen y credibilidad.
Por otra parte el nuevo ciclo político a nivel internacional ha abierto las puertas a que ideologías de corte ultraconservador neoliberales se hagan con un importante espacio en la conciencia colectiva, incluidas amplias capas de población asalariada. Esta ideología enmarca en el eje de su estrategia el desmantelamiento sindical como paso necesario para dar rienda suelta a su vorágine en el asalto al Estado como benefactor a sus intereses políticos y económicos.
En la confluencia de estos parámetros no debe de extrañar que los sindicalistas y los sindicatos se hayan convertido en el chivo expiatorio de la creciente frustración social, al ser el elemento “institucional” más cercano y accesible.
Pero aún con los innumerables errores que los burocratizados e institucionalizados sindicatos han cometido, muchos de ellos consecuencia directa del nivel de atonía y falta de exigencia social de sus afiliados. Pues a pesar de estos errores el debilitamiento o la eliminación de los sindicatos representarían un golpe mortal a la capacidad de organización y defensa de trabajadores y clases populares y consecuentemente u mayor retroceso en sus condiciones de vida frente a la insaciable vorágine de los mercados financieros.
Los sindicatos representan en estos momentos en España la última frontera para salvar los muebles del desgastado Estado del Bienestar español, por esa razón no sorprende la campaña mediática de los medios propiedad de esos mercados financieros contra los sindicatos, lo sorprendente es el suicidio social que se genera entre las víctimas de estas políticas que gritan que quieren “más dolor” y jalean el desmantelamiento de los sindicatos. Sorprende más aún, cuando los liberados sindicales “institucionales” (es decir los que son por acuerdo entre las partes) el resto son horas sindicales fruto de la representatividad y elección democrática de cada sindicato) son un número reducido y hablar de subvenciones a los sindicatos es hablar del chocolate del loro de las subvenciones en el país. Más aún cuando la legislación española impone el derecho y el deber de representación de todos los trabajadores los sindicatos ESTE O NO ESTEN AFILIADOS, es decir un número muy importante de trabajadores y trabadoras se benefician de la actividad sindical sin contribuir al sostenimiento de su actividad.
Pero no creo que este ahí la razón de esta caza de brujas contra el sindicalista, basta echar un vistazo a otras instituciones, las patronales reciben muchas más subvenciones y nadie las cuestiona, la iglesia católica supera en más de 50 veces las subvenciones sindicales y miles de millones se reparten entre algunas decenas de presuntas ongs y fundaciones si apenas control. Y de liberados es mejor no hablar, porque los apóstoles de esta cruzada son los que más se caracterizan por colocar más liberados afines en sus gobiernos, como por ejemplo Esperanza Aguirre que cuenta con 1.521 asesores, (al margen de los puestos de confianza y libre designación entre el funcionariado). O la Junta de Andalucía que cuenta en iguales circunstancias 1.556 asesores. De alcaldes y ayuntamientos mejor ni hablar.
¿Entonces porque los sindicatos y los sindicalistas? Siendo los que menos participan de estos gastos en los presupuestos son los que sin duda mayor desgaste social tienen. Posiblemente estamos ante fenómenos de psicología social, la idea de que los que no tienen empleo, los que lo pierden, los que están en precario, los que están explotados, los que pierden su piso, lo que no pueden pagar su segunda residencia, los que han perdido sus pequeños ahorros en la bolsa, los jóvenes que no encuentran hueco en el paraíso, han hecho suya la idea de que ello es posible porque quienes les representan miran hacia otro lado porque son cómplices “comprados”
No menos cierto es que los sindicatos han promovido numerosas actuaciones contra este estado de cosas que provocan las crisis, pero con un seguimiento desigual y siempre con un sentimiento de derrota que ha impedido articular una respuesta social de entidad frente a los recortes y la pérdida de derechos. Esta falta de credibilidad social de los sindicatos es un hándicap de futuro muy importante que les debería de empujar con celeridad a reflexionar, y apoyar estrategias regeneradoras, de adaptación a una nueva realidad social y económica y con propuestas alternativas ilusionantes y incardinadas en su actividad real diaria que les hagan creíbles ante su base social